¿Y AHORA QUE?


Y ahora que todo se ha ido al infierno, ahora que te has dado cuenta de que te engañaban al decirte que para trabajar en una gran empresa deberías entregar tu vida al estudio; una carrera más uno, quizá dos, masters parecían ser la panacea capaz de asegurar una gran vida. Demasiado tarde te has dado cuenta de que era una vil mentira.
Y qué decir de las declaraciones de derechos humanos sobre las que se han basado muchas, la mayoría de los documentos constituyentes de las naciones modernas; sucesiones de utopías infantiloides, estupideces obsoletas mantenidas a cualquier precio.

Sartas de mentiras por cuya consecución te dijeron que habías de entregar hasta la ultima gota de tu sangre si
fuere menester y que se han revelado como bromas de mal gusto perpetradas por seres abominables para mofa y escarnio vil de millones y millones de personas convenientemente “educadas” y adiestradas para pensar lo que se les ordene, entre ellas tú.
Mira a tu alrededor y piensa en qué vas a hacer con esas cuatro paredes que tan vehementemente te aconsejaron a comprar, esos pocos metros cuadrados a los que un día llamaste hogar y que hoy se llaman “maldición”, carga para los próximos 40 años con un valor varias veces inferior al que vas a terminar pagando.

¿Qué pensabas que todas esas cabezas gachas eran casualidad? no amigo, ellos están recapacitando sobre lo que ha sido su vida, sobre todas las mentiras que os han llevado a entregar vuestras vidas a personas que se lo han quedado todo sin arriesgar nada.

Y yo mirando para mis adentros me pregunto:
¿Va a quedar así?, ¿así va a terminar la humanidad? unos vendidos, aniquilados y con unos pocos mal nacidos arrasando con saña con lo poco que quede?.
¿Lo permitiremos o nos levantaremos?.

¿Qué hacer cuando no queda ni esperanza, por dónde podremos salir de este desastre de vidas que nos han vendido y con las que nos han estafado?.

Miradlos, mirad como se esconden detrás de sus armas, de sus robots de carne lobotomizados y adiestrados para salvaguardar sus fortunas.
Mirad como se ríen mientras se apropian de los bosques, de los mares, de nuestras montañas, mirad que heridas infringen a la vida y qué horribles cicatrices van dejando en la Tierra a su paso.

Todos esos hombres y mujeres cabizbajos están exactamente en el mismo punto que tú, agotados, extenuados, exhaustos; con ganas de que “algo” ocurra, algo tan grande que sea capaz de aniquilar a los tiranos, a los ladrones, a los asesinos, a los traidores.

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