"TRATO A LA ESPAÑOLA".


Hace unos pocos días, conversaba con un os amigos sobre la “fuga de cerebros” que viene sufriendo este retablo llamado España. No acertábamos a entender como un país sin medios energéticos ni de gestión disponibles a módico precio en un plazo de tiempo razonable, se puede permitir que las mentes privilegiadas sean tratadas “a la española” sin que absolutamente nadie sufra las consecuencias. Os preguntaréis como se define el trato “a la española” de las mentes privilegiadas. Muy sencillo, con un ejemplo bastará. Conozco la existencia de una niña de 11 años que no para de sufrir impunes agresiones de sus compañeros de clase, incluso en una ocasión, entre varios le enredaron la cadena del WC al cuello mientras escuchaba como le espetaban “¡Rara! ¡Monstruo!”. Este es el primer detalle que define el “trato a la española”, la estupidez endémica del estudiante medio español, rematadamente imbécil y mediocre sin que nadie tenga intención alguna de enmienda. La estulticia de un deficiente profesorado, la incompetencia absoluta de una directora de colegio que en vez de atajar los abusos, se dedicó a echar pelillos a la mar declarando a la prensa local que se había tratado de un simple empujón. Os podéis imaginar cual era el delito cometido por la niña, ni más ni menos que el de ser una superdotada, una niña con un cociente intelectual de 173 puntos cuando la media es de 100. En los países civilizados con una cultura mínima y una inteligencia suficiente para pasar el día, a esos niños se les lleva entre algodones, se busca optimizar su rendimiento, favorecer y adaptar la enseñanza a sus necesidades, pues en esos países viven con la certeza de que el futuro descansa en mentes como la de ella. Pero amigos, esto es España, y aquí la niña tuvo que acomodarse al ritmo escolar normal, estaba atrapada sin remedio en un país en el que ser excesivamente listo, está mal visto, donde idiotas integrales toman el poder y donde mentes poderosas son relegadas a los cuartos más recónditos y ocultos de la sociedad. Nuestra niña cayó en una profunda depresión, dejó los estudios e intentó quitarse la vida ante el acoso despiadado de una panda de orangutanes. La joven víctima de acoso y maltrato alentada por su madre recurrió a la Defensora del Pueblo Riojano, María Bueyo y la explicó las dificultades administrativas para que pudiese optar a un curso superior y le pidió amparo frente a las vejaciones, tan solo suplicaba algo de protección, era una menor agotada por el “Bulling”. En vez de esto, algún mal nacido del departamento de la defensora, publicó en su página web la resolución sobre ella. La menor quedó retratada, marcada de por vida. Tal fue el daño sufrido por la niña de parte de la defensora que al acabar el Bachillerato, siendo seleccionada entre los 200 expedientes más brillantes de España para recibir una importante beca fue eliminada de su candidatura pues habían descubierto que había necesitado ayuda psiquiátrica. ¿Cómo lo sabían? Tecleó su nombre en Google y descubrió toda su historia relatada por la Defensora que en vez de protegerla, vulneró su intimidad. Presentó una querella contra la Defensora, pero el juez de instrucción número 1 de Logroño, Ulpiano González, archivó el caso por que opinó que no existía intención de hacer daño acordando “el sobreseimiento libre de las actuaciones”, la archiconocida impunidad del hijoperrismo en España. Así es como tratamos a quienes pueden ser la solución a este mundo de locos, esto es el “trato a la española”.

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