ANAT KAMM.


Justificar episodios tan negros en nuestra historia como los hechos nazis sobre el pueblo judío y soviético se hace complicado. Podemos achacarlo a la miserable condición humana, a lo bajo que hemos caído como especie y a un sinfín de argumentos filosóficos más o menos acertados. La principal es que somos animales, bestias inmundas que solo dejamos de fagocitar al vecino cuando un vecino mayor nos lo hace a nosotros. Y esto es exactamente lo que le ocurrió al pueblo de judío de Alemania. Se encontraron con una bestia más destructiva y sanguinaria que ellos, un pueblo con convicciones más férreas y unos gobernantes que supieron insuflar mayor terror en sus gentes como fue la Alemania Nazi. La historia lo demuestra, lo sufrido por el pueblo de Israel no es óbice para que ellos practiquen su propio holocausto sobre el pueblo palestino, la misma masacre, la misma sed de sangre, el mismo odio y el mismo desdén por la vida humana. Una muestra de tal desprecio la destapó precisamente la ex soldado Anat Kamm, que lleva bajo arresto domiciliario desde diciembre de 2009 por descubrir crímenes de Estado, de su propio Estado. En Israel que se autoproclama única democracia verdadera de Oriente Próximo los criminales, si son miembros del aparato estatal, deben quedar amparados por la impunidad. Y Kamm cometió el delito de fotocopiar durante su paso por el Comando Central del Ejército hebreo los documentos que demostraban que las Fuerzas Armadas de Israel tienen órdenes de matar a los buscados palestinos en sus operaciones de captura en lugar de arrestarlos con vida e incluso si no oponen resistencia armada. El servicio de inteligencia y seguridad interior israelí busca mantener oculto todo eso ya que sin duda puede cuestionar la seguridad nacional israelí si es publicado. La ex-soldado Kamm no sabe es que Israel ya no engaña a nadie, no tiene amigos en el mundo, los que se dicen sus amigos no son tales, son simples socios interesados. Nadie confía en el gobierno israelí, nadie se fía del judío asesino y genocida. Y es obvio que no todos son iguales, solo los gobernantes y la inmensa mayoría que los vota, los alimenta y los aprueba. Con los documentos sustraídos se denuncia cómo el aparato de Seguridad israelí estaba ignorando las órdenes del Tribunal Supremo al aprobar los asesinatos de hombres buscados que podrían haber sido detenidos en ataques que además se cobraban las vidas de civiles inocentes. La ONG israelí B’Tselem recuerda cómo las autoridades se lanzaron a castigar la filtración ignorando las evidencias de crímenes descritos los documentos Qué se puede esperar de un país como Israel si el Estado, en lugar de proteger a la informante que denuncia los crímenes de su más importante institución o al periodista que expone los hechos ante la opinión pública, inicia una caza de brujas contra ellos acusando a los medios en lugar de a los asesinos.

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