MARRUECOS STYLE.


Parece ser que los moritos marroquíes se lo pasan bomba haciendo la puñeta a los cristianos extranjeros en su país.
Te entran muy cordiales ellos y abren una conversación de lo más amistoso, con esas enormes sonrisas, y te preguntan cosas como “¿Por qué es usted cristiano?” o “¿En qué se diferencia la fe cristiana de la musulmana?”. Entonces el incauto europeo responde y el morito sale corriendo a buscar un policía al que denuncia los hechos. Te preguntarás “¿que ha pasado?”. Muy sencillo, has caído en la trampa, has cometido delito de “proselitismo” y de querer “quebrantar la fe del musulmán”, delitos recogidos en el código penal marroquí. En el país del que vienen esos tipos que lloran a gritos llamándonos racistas a los que no queremos que un imán explique como maltratar mujeres sin dejar huella, está prohibido discutir de religión con los marroquíes o cualquier otra persona de confesión musulmana. Y aquí no vale aquello de “el preguntó primero”, incluso en el supuesto de que sea vuestro interlocutor el que inicie la conversión sobre este asunto, incurriréis en delito. Tal es la gravedad del asunto que ya se habla de una oleada de expulsiones. De una hostilidad sin precedentes del pueblo marroquí, no solo de su estado, hacia los extranjeros y sus credos. Tanto pedir tolerancia en los países que los acogen y mira. La triste realidad es que las medidas tomadas por el estado Marroquí parece corresponder a las exigencias de la opinión pública del país margrebí, 7.000 ulemas o estudiosos del Corán suscriben y respaldan las expulsiones y tachan de terrorismo religioso” el intento de desviar a los niños marroquíes de su fe.
Y ahi está el problema precisamente, en los niños que marruecos abandona en las calles a su suerte, eso sí, con su fe intacta y que organizaciones clericales cristianas acogen y salvan de una muerte cierta.
Yo personalmente, tengo amigos y compañeros de origen margrebí y ciertamente estoy un poco harto del mensaje victimista, del chantaje emocional en el que se hayan instalado y en el que gobiernos cobardes de pastiche nos obligan a caer. Soy de la opinión de que España es un país aconfesional y que es necesario dejar de una maldita vez las medias tintas y de aplicar de verdad la igualdad ante la ley de todos. Pero sin darle la vuelta, sin prostituir la constitución. Igualdad quiere decir que España es aconfesional “para todos”, que está prohibido maltratar y hacer apología del maltrato “para todos” y de que existen unas leyes que rigen el juego “para todos”. Y si, soy de pagar con la misma moneda, si el día en que Marruecos expulsa a un español con trucos barriobajeros como esos, por su parte España fletase un transatlántico, lo llenase de marroquíes, los llevase hasta Marraquech y los desembarcase allí y de paso cerrase la frontera hasta que la cordura se asentase en esos turbantes con patas, la cosa cambiaría sustancialmente. Lo peor del mundo es la impunidad y si alguna ONG se pone de uñas, les invito a que se vayan a la porra con ellos también. Que ya está bien de falsa caridad.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s