QUIZÁ MAÑANA…


17:05 tomo el tren en el apeadero situado en la misma fábrica donde trabajo.
Nada más entrar, un par de chavales, latinos a más señas, perturban mi sopor con la canción “El gato que está triste y azul” a voz en grito y aserrando unas cosas a las que llaman guitarras; y yo que estaba cogiendo postura y sueño.
Al despertarme no puedo evitar levantar la mirada buscando a los rebientasiestas, veo que en frente mío se ha sentado una mujer, es joven, de unos 25 años y tiene una mirada infinitamente triste, agotada.

Por algún tipo de impulso miro a su compañera de asiento, una señora entrada en años y observo que los ojos son idénticos a los de la joven, y a los del grupo de asientos de más adelante y a los otros, y a todos.

Regresamos de nuestros trabajos derrotados, hundidos y todos con esa mirada vidriosa al horizonte, hacia nada ni nadie.

Todos mirando hacia dentro y con ese gesto de no haber conseguido nada, de no haber hecho nada positivo tras dejarnos los huesos y la salud en los puestos de trabajo.

Es la alegoría al desencanto, a la desesperanza; casi oigo sus pensamientos, “quizá mañana cambie algo”, “no llego a fin de mes”, “no se qué voy a hacer”.

Alto y claro se mezclan con mis interrogantes, de hecho se confunden pues son idénticos y piensas que no hay solución, estamos acorralados.
Pensando esto observo mi reflejo en la ventana un instante, esa mirada, esos ojos vidriosos.

Definitivamente se lo que están pensando sin ningún género de dudas.

El gato sigue triste y azul y a mi me está entrando un agobio importante.

Este es el pulso de la humanidad que hemos creado, miles de personas inspirando una tristeza enorme, no se ve ilusión, ni una sonrisa, ni ganas de cháchara.
Ni siquiera los viajeros que entran en grupo parecen no tener nada que compartir durante el viaje más que esas tristes miradas opacas, ni una palabra.

Yo abro mi libro y me sumerjo entre sus líneas sin acertar a leer ni una sola frase, lo que sea con tal de no pensar, lo que sea con tal de no volver a verme reflejado en los ojos de mis compañeros de viaje.
Y pienso que “quizá mañana”…

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s