LEY JIM CROW.


Las diferencias entre las personas nunca desaparecen, mucho menos si acontece que una serie de personas siniestras viven precisamente de esas diferencias, de intensificarlas, de mantenerlas, de enconarlas.
Es por su naturaleza abominable que hoy en día ya no es legal hacerlas y es por la naturaleza corrupta de esas “buenas personas” que entregan su vida a “luchar” contra la injusticia que aún hoy hemos de pasar el bochorno de vernos discutir sobre racismo, xenofobia, sexismo, etc.

Un tipo llamado Thomas Dartmouth Rice, compuso e interpretó la canción Jump, Jim Crow (Salta, Jim Crow),en la que un negro bailaba mientras cepillaba el caballo de su amo.
Desde entonces el término fue utilizado para referirse a todo acto, ley, norma, comportamiento, etc del que emanase un reconocible tufillo racista.

Como por ejemplo:

“Escuela Jim Crow”: usando la lógica eran las escuelas en las que no se admitían niños de otras razas. Escuelas de blanco inmaculado sin sitio para niños “diferentes”.

“Tranvía Jim Crow”: para nosotros que estamos algo más civilizados es dificultoso comprender que hubo un tiempo en el que los negros no podían tomar los autobuses de los blancos. Después, cuando asombrando a la humanidad, la ley avazó en los U. S. A. ya les dejaban tomar los mismos autobuses, pero eso sí separados de los blanquitos.

“Leyes Jim Crow”: Bueno de esos tenemos muestras hoy en día.
Sin ir más lejos en España una justicia que presupone mejor madre a la mujer que padre al hombre “porque sí” es una ley Jim Crow, de hecho, todas las leyes con “apellido” es una ley Jim Brown.
-Ley de igualdad.
-Ley de la mujer.
-Ley del menor.
La segregación se aplicó a todos los ámbitos sociales llegando a la enajenación mental de los gobernantes.
Regulaba el matrimonio mediante la prohibición del mestizaje.

Incluso vetaba algunas profesiones a los afroamericanos, legislaba en los barrios creando ghettos, iglesias
y cementerios para blancos y para negros.
En algunas ciudades cuando la masa afroamericana empezaba a estar harta y ocurría a menudo, se imponía una ley marcial Jim Crow, lo que quiere decir que solamente los negros tenían prohibido salir a la calle a partir de ciertas horas.
En los tribunales todos juraban la veracidad de sus declaraciones con la mano sobre una Biblia, pero tenían una para blancos y otra para los negros.
Esta majadería generalizada solo comenzó a remitir cuando el Estado Norteamericano necesitó almas que enviar a morir en la guerra de Vietnam, allí daba igual, las bombas arrancaban los miembros blancos, amarillos y negros con idéntica “justicia”.

Recordad el papel del negro en las películas americanas de los 50, ese hombrecillo sonriente y sumiso al gran amo blanco, y que decir de la Mamy,
esa gordísima mujer negra, negrísima con ese exagerado acento que traga como sirvienta con todas las idioteces que se les ocurrían a las Scarlett de turno.
Y hoy en día, de modo sumergido, aún tenemos leyes Jim Crow, son rentables políticamente y es lo que cuenta.

El daño que hacen, es lo de menos.

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