DE NOVIAS Y NOVIOS.


Con el buen tiempo las personas nos quitamos varias capas de ropa, nada más sentir los primeros rayos de sol atravesando el negro y tupido manto de nubes que nos ha estado torturando durante el período invernal ensanchamos nuestras sonrisas y nos comportamos como un enjambre de abejas, volando por todas partes correteando, saltando; se empiezan a escuchar los gritos de los niños jugando y los de las madres y abuelas intentando que dejen de jugar, cuchicheos de comadres y envites de órdago en terracitas con café y tentetieso.
Y lo que más me hace alegrarme de haber llegado a la primavera un año más es comprender que se abren nuevos caminos, se abren nuevos horizontes y comprendes que la humanidad continúa. Una cosa que cada año estoy perfeccionando es disfrutar, gozar de la gente, de las risas, de la tranquilidad, de ver que cada año, será por la edad, uno observa a esas personitas que forman una pareja por primera en su vida esa primavera.
A partir de entonces, sus vidas se transformarán en un sindiós, pero esos ojos brillan con tal fuerza que los que somos padres de preadolescentes nos empezamos a remover en nuestros asientos.
Y tras numerosas jornadas de observación encuentro que existen dos tipos diferentes de pareja.
La primera es esa en la que los dos enamorados tienen un genotipo idéntico, esas parejas en las que más que un idilio se vive una pose, ambos son muy parecidos; altos, rubios, morenos, bajitos, pero iguales. Cada uno ve en el otro una prolongación de sí mismo, como una confirmación de su supuesta peculiaridad. En la relación cada uno se busca en el otro y adora esas carcterísticas compartidas por ambos.
Son relaciones tormentosas que transcurren a trompicones, pasión desenfrenada, odio incondicional, deseo abrasador, fría glaciar. Y es que las relaciones en las que los egos provocan explosiones suelen ser muy sufridas. Pero nada comparado con la sensación de ver a tu pareja mirarte con tanta devoción como la que tu mismo te tienes.
Luego están, mis preferidas, las mas molonas, las parejas en las que ni el ni ella parecen de la misma especie, seres que te parece mentira verlos juntos sin que uno se coma al otro. Completamente diferentes, distintas y sin embargo juntos, enamorados hasta la coronilla.
Y la única razón es que se complementan. Esas personas de puntos opuestos de la galaxia ven en el otro todo lo que quisieran ser o tener y cuando están juntos componen un único ser. Y se adoran desde la entrega absoluta, quizá por separado ambos se odian a si mismos y en el otro ven todo aquello que hace que todo encaje, todo aquello que les hace quererse más.
Son esas parejas que siempre vemos juntas, siempre sonriendo, siembre con un beso en la boca dispuesto a ponerse en su sitio.

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