DESERTORES DEL ARADO.


Un desertor del arado disfrazado de madero amenaza a una periodista andaluza que trabaja en Galicia por preguntar el nombre de una calle en gallego.

Lo malo no es que existan tipos que sean tan soberanamente idiotas, provocadores, agresivos, incultos y cobardes, eso en un momento dado, las gentes de paz, podíamos pensar que bueno, que los aguanten sus señoras madres; lo realmente malo es que unos descerebrados les enseñan a manejar un arma y después se la dan, y no contentos con esto, los envían a la calle a pasear entre seres humanos indefensos.
Pero claro, este es un país de acémilas y es normal, las coces son como el pienso, que van de burros a mulos y de mulos a cerdos y los cerdos como no tienen otro más arrastrado a quién darle la coz, buscan un cerdo más pequeño para dársela, la cuestión es darla.
Y he aquí que un marrano de los gordos tenía una patada de sobra y buscaba desesperádamente dónde ponerla y ya sabéis lo que dicen, a la ocasión la pintan calva.
A una periodista que estaba en la Alameda de Compostela y que quería llegar a la plaza de Pescadería Vella, se le ocurre preguntar en un semáforo a una señora gallega de Galicia y para más dato, en plena Galicia por la dirección a tomar para llegar a tal calle.
Lo que no había notado esta señora es que a su lado pasaba un grupo de esos anti-disturbios con ganas de romper cabezas, que tras uno de esos cascos, de esos escudos, de esos trajes negros había un mentecato decepcionado porque pensaba que no iba a pegar a nadie ese día.

Y como salir para nada es tontería el hombre muy diligente trataba de encontrar donde dar el primer golpe, que estas cosas como todos sabemos es empezar.
Y es que la pobre mujer cometió este “descomunal delito” coincidiendo al lado de un grupo de independentistas que se concentraban pacíficamente, rodeados por decenas de agentes de la Policía Nacional.
Entonces este machote, representante de lo que algunos descerebrados han soltado en nuestras calles, la agarró del brazo y le espetó esto:
“Aquí no hay nada que se llame Pescadería Vella, se llama Pescadería Vieja. Tú, que eres de fuera, deberías saberlo”.
Como esta erudita aclaración maderil le pareció poco “culta” añadió:
“Corre, no vaya a ser que te demos unas hostias”.
Fue antes de que los antidisturbios comenzaran a cargar contra los concentrados.
Yo creo que eso es lo que salvó a la chica de llevarse esa ostia, porque como el gorila ya tenía plátanos que pelar, ignoró a la banana.
Y esto señores no es algo aislado, en las fuerzas del orden público hay muchos, muchos elementos de estos deseosos de iniciar una guerra como, donde cuando y contra quien sea.

Bueno sería darles un repasito cada tres o cuatro años, que una pistola automática con 17 balas en el cargador más una en la recámara en tales manos, es un arma de destrucción masiva.
Y también sería bueno que alguien les ponga al día en los problemas que vienen arrastrando desde la E.G.B., me explico:
Ser anti-disturbios no significa que los tengas que provocar para sofocarlos, para eso están los señores malos que provocan disturbios.
Se o cabalo do santiño erguera as maos cerraríache a boca cos collos.
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