¿PARA QUÉ SIRVEN?.


Ya está, ya nos hemos deshecho de los niños durante unos meses, por fin solos sin ruidos, sin gritos, sin que se nos pongan los pelos como escarpias al ver a la canija de turno pasar a doscientos por hora a escasos milímetros de la esquina acerada de la mesa del comedor.En fin, tras las largas semanas de sudoroso estío, vuelve la paz al hogar y ahora toca disfrutar de la benévola rutina riendo por lo bajo sus reacciones ante el nuevo curso.

El otro día recordé algo y quise comprobar si,

por casualidad, trascendía de generación en generación.
Observé a mi hija abrir su estuche nuevo para el cole, quería ver su rostro cuando viese las ceras, todos aquellos colores perfectamente ordenados, la regla, el cartabón el transportador de ángulos, etc… y además de todas aquellas cosas útiles y maravillosas, en un rincón como queriendo pasar desapercibida, la blanca, la pintura de cera blanca.
Una de las cosas que yo siempre me preguntaba era para que demonios era la pintura de cera blanca, aquel trozo de plástico no pintaba ni sobre el papel ni sobre la pintura oscura; su resultado sobre las cartulinas era decepcionante, además no se comía, no se chupaba y tampoco servía para lanzar arroz; así que aquella pintura era una inutilidad absoluta a no ser que la fraccionases en trozos lo suficientemente grandes como para que doliesen al lanzarlos y lo suficientemente pequeños como para que no se notase que la ibas cortando a mordiscos.
La verdad es que era bastante frustrante, porque cada vez que abría el estuche de las pinturillas veía como las demás estaban ya en los muñones de puro gastadas y en cambio aquel palitroque blanco seguía allí impoluto, inalterado mirándome a los ojos socarrón.
Llegaba un momento en el que cuando tenías que sacar punta a una de las ceras ya demasiado corta, culpabas a la maldita blanca.

Y en este acto tan simple descubrías que en el estuche además de pinturas blancas, había otra cosa que jamás llegué a comprender; ¿para qué es el agujero gordo del sacapuntas?, ¿Alguien tuvo alguna vez un lápiz tan grueso?.
En mi caso viví varios cursos pensando que era para que los padres y profesores castigasen a los niños que se chupaban el dedo cortándoselo; luego, con la madurez que van dando los años, comprendí realmente lo tonto que fui por dejarme engañar así, una tontería infantil de esas en las que solo se cae en la más tierna infancia; cuando estaba claro que el agujero gordo del sacapuntas era para que los tontos pasásemos dentera al meter el dedo y sentir la cuchilla pasar por la uña, me dan escalofríos de pensarlo.
Luego estaban las cosas de mayores, esos utensilios que jamás habíamos usado y que aún así sabíamos para que eran y lo más seductor era que sabíamos que se usaban en cursos superiores, en los cursos de “los mayores”.
La primera, la reina indiscutible de tales maravillas era el Bolígrafo,

el paso de escribir todo a lápiz a usar el bolígrafo era como el primer orgasmo, la primera erección o la primera regla; dejabas de ser un simple “meón” a ser un chico que escribe a bolígrafo.
Huelga decir que usábamos cualquier excusa o artimaña para mostrar al universo que llevábamos tales enseres.
Y el segundo, ay el segundo, ¿quién no recuerda aquellos “difuminos” de papel?.
Si esos que se usaban en dibujo para darle mayor naturalidad a los sombreados y al carboncillo, usar el difumino ya era de hombres de secundaria, armados con difumino y peligrosos.
Que tiempos… y mi niña creciendo a toda pastilla, nada, compraré difuminos por si acaso.
Anuncios

Un comentario sobre “¿PARA QUÉ SIRVEN?.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s