>FE DE PUERTAS ADENTRO.


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Religión, esa excusa que hemos encontrado los humanos para odiarnos, para reprimirnos, para conducirnos a base de la amputación sistemática de cualquier manifestación de placer físico.
Mi desprecio por tales dogmas es, por supuesto una conclusión subjetiva, no infalible y cada cual es libre y tiene la obligación para con  si mismo
y para los suyos de realizar la misma reflexión para independientemente del resto del mundo, tomar sus propias conclusiones y ser consecuente con ellas.

Una vez que decida su camino y su corazón se abre a cualquier doctrina religiosa o se cierra definitivamente a todas deberá tener una cosa presente para el resto de su vida.
La fe no se define por la aceptación de un dogma, sino por el rechazo frontal a todas las demás; cuando un rito es adoptado, todos los demás son repudiados y llegan a ser tomados como antagonistas o agresivos en su disidencia con el propio.

Esto por obvio parece ser una idiotez, pero no es así, responded a esta pregunta:
¿Tú o alguien de tu entorno se ha enamorado de una persona que procesa otra religión?.
Ahora toda la marabunta de “buenos y comprensivos” se removerán en sus asientos y empezarán con sus andanadas de argumentos en pro de la mezcla de razas, y todas esas cosas supersolidarias que tanto les conmueven, sobre todo cuando no son sus hijos e hijas los están en esa situación.

Dirán, no sin razón que el corazón no entiende de religiones, que el amor solo sabe de atracción y sentimientos y que cuando se enamora no hay barreras.
Luego viene cuando los jóvenes se hacen novios pero resulta que ella es católica y él musulmán.
A la familia de ella casi le da un síncope al conocer al chico; la familia de él, directamente le prohibe ver nunca más a la joven.
 
Frustrados se ven obligados a dejar de verse para siempre, y viendo el resultado de desafiar esos dogmas, esto es lo mejor que les puede ocurrir a ambos, las otras opciones pueden ser demoledoras.
Puede ocurrir que esas otras religiones resulten atractivas, que supongan un aliciente interesante en tu vida; error inmenso, una religión no es comprar una mascota que puedes abandonar en cualquier descampado, una religión es una ley de máximo rango en ciertas culturas, una guía vital que te puede poner ante un grupo de locos armados con piedras a tu alrededor.
O una mujer se puede encontrar con que ha sido educada en una sociedad avanzada e igualitaria como las nórdicas y de pronto se ve dentro de un entorno cristiano o musulmán en el que la mujer se ve reducida a un simple electrodoméstico orgánico cuyas funciones no son más que las de sirvienta y ama de casa. 
No es la primera mujer que cuenta como se enamoró de un joven de religión musulmana que, al principio de su relación la trataba muy bien tanto que ella se enamoró jurando a propios y extraños que su novio “no era de esos”.
Después, cuando se hicieron novios, la cosa cambió, ella dejó de ser su novia querida para pasar a ser una propiedad del hombre que dejó de tratarla como a una reina para convertirla en su esclava.

Y esto no ocurre en Arabia, Israel o en el Vaticano, en estos lugares la férrea vigilancia del cumplimiento del dogma imposibilita estas relaciones.  
Esto ocurre en cualquier ciudad cosmopolita en la que la convivencia entre etnias, razas y religiones se lleva con total normalidad, es precisamente en estos lugares dónde el concepto de dogma se desdibuja y lleva a estas confusiones. 
Así que, sin rechazar a nadie, hay que tener en cuenta que el hecho de adorar a diferentes dioses no es para tomárselo a broma aunque queramos verlo así.
Se supone que el fin de todas las religiones, es buscar la felicidad de sus fieles, encontrar el amor.

Es cierto que hay religiones rígidas, pétreas, que castigan duramente el desarrollo emocional de sus adeptos, pero son las menos y de estas , suelen ser las ramificaciones más radicales.
Es difícil pedir a un joven o a una chica, en plena explosión hormonal, en esa etapa en la que los ojos no ven más allá de su ser amado, que se siente frente a esa persona y trate de entender algo como la religión, como la fe que ensucia el amor terrenal hasta la categoría de pecado.
 
Aún así lo mejor es hablar largo y tendido con esa pareja, enterarse de como tratan a las mujeres u hombres en sus religiones, saber de su cultura, de sus costumbres. 
Porque el amor es mal consejero y aun cuando ames con toda tu alma, si te va a tratar como esclava o vas a ser privado del contacto con tu familia carnal, has de tener presente que cuando ese dios entre en tu casa por la puerta, el amor va a salir huyendo por la ventana.
En fin, solo resta insistir en el diálogo, aprende de tu pareja y no dudes decir lo que esperas de la vida a su lado y pregunta abiertamente si está en disposición de que sea así.
Y si hay ritos en su credo que no afectan al tuyo, compÁrtelos, del mismo modo que si hay ritos del tuyo que no han de amenazar la fe del otro, realízalos sin problemas.
Piensa que en su origen las religiones eran buenas y las palabras atribuídas a los dioses justas.
Han sido los malos hombres quienes han cambiado esto.

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