>RACISMO, EL HIJO TONTO DE LA ESTUPIDEZ.


>Uno a veces pasa de preguntarse asuntos políticos o culturales a cuestionarse objetos de menor calado, aparentemente.
La pregunta que hoy me asalta es: ¿Por qué los funcionarios de justicia españoles son tan capullos?.
Al leer el caso del maestro de Cádiz que ha sido denunciado por una familia musulmana que considera que este ha ofendido a su hijo por hablar de jamones en su clase.

Resulta que este maestro de más de veinte años de docencia, bien considerado y con su puesto consolidado en el centro habla de climas y al llegar a un clima seco y frío lo ejemplifica como “un buen clima para curar jamones”.
El niño musulmán le recrimina al maestro que hable de jamones ya que el es de esa religión y se siente ofendido con ello, ya que es un producto del cerdo, ese animal al que su religión les obliga a denostar y del que a los españoles nos gustan hasta los andares.
El maestro responde que el no valora la doctrina religiosa de sus alumnos.
 
Me ha dejado estupefacto el hecho de que haya en el mundo un juez, un agente judicial, un policía que admita a trámite semejante despropósito y que lo haga con buena intención.
Una persona normal escucharía con la mayor educación posible a que el denunciante terminase su alegato y acto seguido, con toda corrección le preguntaría dulcemente.
 
¿Usted es consciente de que esto es España?.
Porque un tipo que viene a España rechazando el jamón y sintiéndose ofendido por su sola mención; o es absolutamente idiota, o es un demente, o solo quiere tocar las narices.


Ninguna de las tres opciones es válida para que haga uso de nuestro lamentable sistema judicial, que bastante tiene con sus propias desgracias humanas como para encima tener que hacerse cargo de semejantes idioteces religioso-culturales.
Y aquí nos encontramos con las causas que llevan a las personas de este mundo a las siempre peligrosas generalizaciones.
Porque nos conducen al camino fácil de la “Categorización”, que es el recurso del que nos valemos para  poder manejar y entender mejor, buscamos agrupar a los individuos y para eso nos valemos del truco de racionalizar el aspecto con otras características.
 
En este caso las categorizaciones son, por un lado, que los musulmanes son intolerantes, unos tipos demasiado fáciles de ofender que viven absolutamente cerrados a la realidad que les rodea y, por otro lado, que los jueces son esos tipos que escuchan cualquier majadería con tal de justificar sus gigantescos sueldos. 
Esto lo único que trae a la comunidad es que las clarificaciones sociales se hagan cada vez más hostiles y que se exageren las diferencias entre grupos mientras que las características de los componentes se vean cada vez más homogéneas, esto nos lleva al comentario aquel de “Todos los moros son iguales”.

Es absolutamente falso, tremendamente injusto, pero el hacer caso a denuncias como esta es lo que trae. 
Alguien debería poner un poco de cordura y haberle dado a este asunto la categoría que tiene que no es más que la majadería de un majadero que dice majaderías y cría majaderos que, a su vez dicen más majaderías.
Todo lo demás son pamplinas malintencionadas que perjudican a todos; porque a partir de estos casos vienen los estereotipos que dan una vuelta de turca más a la categorización presumiendo en todos los elementos de un conjunto iguales comportamientos e iguales amenazas.
Y si esto no es el germen de todo comportamiento racista, que venga un skinhead y lo vea.

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