>FE.


>Y ahora que por fin se va este año maldito, estos doce meses en los que la vida ha regalado una durísima lección de humildad a la humanidad.
En este larguísimo año de contundentes respuestas por parte de la clase política mundial, a uno solo le queda por mirar con cierta aprensión al año que entra, a ese 2011 que nos amenaza con una sonrisa de medio lado y un comentario en el aire, un lacónico “aún puede ser peor”. 
Es más que posible que no se conformen con todo lo que nos han robado, con todo lo que nos han exprimido; es posible que no se sacian sus ansias con los derechos sustraídos ni con el dolor provocado.
¿Qué nos queda?.

Hace tiempo que sabemos que en las jugueterías hay tecnología más que suficiente como para eliminar a más del 70% de la mano de obra humana del juego productivo, somos conscientes de que cada día el pueblo llano es menos necesario, un mal menor fácil de dominar, una incógnita cuyo valor es despreciable en su ecuación de fuerzas. 
Hubo un momento en el que llegué a pensar que era una buena noticia, que aplicando unas sabias políticas de redistribución de la riqueza y un redireccionamiento de la tecnología, la humanidad podría, por fin, liberarse del doloroso acto de ganarse el pan.

Lo que no podía imaginar es que ni la clase política, ni la banca, ni la gran  empresa estaban dispuestos a mejorar la humanidad, no me cabía en la cabeza pensar que antes de soltar un solo céntimo optarían por eliminar a todo ser humano obsoleto de la faz de la tierra.
 Me vino a la cabeza, que una estratégica regulación demográfica unida a estas políticas humanistas podrían incluso preservar el planeta de una raza humana demasiado ociosa y con demasiados instintos depredadores, lo que nunca imaginé es que el control al que ellos estaban dirigiendo sus pasos era al de la aniquilación por agotamiento de todo ese remanente de carne al que nos han reducido.
Primero eliminan los medios de vida de todas esas personas; sin trabajo ni pan en sus manos, día a día sus recursos se agotan, e imposibilitados para encontrar nuevos medios de subsistencia pasan al deterioro físico y moral, a ser rechazados por el resto de la ciudadanía, por personas que si se fijasen un poco, se darían cuenta de que son los próximos en la lista de defenestrados. 
Y así paso a paso, capa a capa van puliendo un nuevo mundo, un mundo en el que las máquinas trabajan, en el que enormes bestias mecánicas extraen hasta el último grano de roca útil de la corteza terrestre, en donde insensibles manos robóticas limpian los suelos de casas y calles así como las babas de los ancianos sin entrañas que serán sus despojos latentes dentro de unos años.
¿Cuál será la burrada que cometerán el próximo año?, ¿qué nuevos derechos humanos desaparecerán?, el derecho a una vivienda digna ya está olvidado, el de libre circulación también, el de asociación y huelga son parte de un lejano recuerdo y así un sinfín de normas que protegían al ser humano y que se han derrumbado a base de despotismo impune.
Pero soy optimista, creo que este año que entra, por fin, estallará el clamor, un grito de justicia que llenará de terror sus cabezas, que llenará de solidaridad los corazones de sus soldados, un grito de paz y de justicia que por fin hará de este mundo un lugar hermoso en el que vivir y de la humanidad una civilización preparada para afrontar nuevos e importantes desafíos.
A día de hoy aún tengo fe en las personas, en la vida y en la humanidad, los venceremos, los eliminaremos y seremos libres.
Fe.

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