>POBLACIÓN CONSTITUYENTE


>

Llevamos mucho tiempo, quizá demasiado hablando de justicia, llenando páginas y más páginas de lamentos, de frustraciones y total para que, para nada, un grito en el desierto.
Insistimos en vagar como almas en pena por la vida, indignándonos mascando nuestra impotencia y agachando la cabeza con ese desgarro, con ese llanto interior que queda en el pecho cuando te cortan las alas o te quiebran una pierna.

Usamos grandes gestos, grandilocuentes palabras y adoptamos nuestras poses más irreverentes; usamos el tono grave y heroico del sacrificio, a fin de cuentas de eso se trata de realizar una película de apariencias en tono a menudo, sarcástico.
Todo es fachada, en el fondo no es más que un disfraz más o menos holgado para nuestro conformismo.

Girnaldas,blasones y tapices de vivos colores que esconden unos muros húmedos avejentados.
Pero autoinmolarse tampoco es una postura digna, es tentador recurrir al viejo truco del autocastigo, dar pena, sembrar la compasión en el tirano; demasiado fácil pasar de mártir a místico; pero también es antinatural y dramáticamente inútil
.
Y digo yo, viendo que el camino nos lleva directos a un estado de sitio, a una emboscada a la libertad no solo de expresión, sino también de pensamiento donde pronto nos cerrarán páginas web contrarias al dogma reinante y blogs insolentes culpables de derramar opiniones adversas. 

Ahora que la guerra sorda entre poder y democracia está decantándose de nuevo del lado de los brazos armados; quizá deberíamos hacer un último esfuerzo, crear un legado postrero para generaciones venideras.
Podríamos crear un documento en el que expresar lo que queríamos para nuestros hijos, lo que esperábamos cuando pensábamos que con la muerte del dictador iba a cambiar algo.
Podíamos dedicar unos minutos de un día cualquiera a pensar lo que queremos, a escribirlo y a compartirlo.
Podíamos incluso plantearnos la posibilidad de, al igual que los islandeses, crear una carta magna e imaginar que un día podríamos ser gobernados de acuerdo a ella.
Sería la primera vez que se crea un Estado desde abajo hacia arriba y no al revés.
Un país de hombres y mujeres, sin leyes especiales, sin clases especiales, sin condiciones especiales.

Una ley de leyes que no pueda ser vulnerada de ningún modo ni por ninguna excepción nunca y menos por intereses de gobiernos corruptos ni por intencionalidades autoritarias.
Y no me refiero a conceptos sobre papel mojado; me refiero a una ley sin resquicios para la interpretación, normas de convivencia sin tibiezas que puedan ser manipuladas para dejar a un traidor, ladrón o asesino sin condena.

Podemos hacer una ley que obligue a la clase política a responsabilizarse de sus actos, que ponga al hombre delante de reyes y dioses, que haga de este mundo un lugar más amable.
La libertad de expresión, la disidencia tienen los días contados, es nuestra última oportunidad para intentarlo, si la perdemos, jamás volveremos a estar tan cerca de la libertad, de la justicia, de la igualdad; porque la próxima vez estarán preparados.
Estamos perdiendo todas las batallas, claro que aún no hemos plantado cara, y lo dramático es que aún podemos, dentro de unos meses quizá semanas o días nuestro arma de destrucción masiva de demonios políticos habrá sido desmantelada.

Ánimo, que ya es hora.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s