>EN PIE DE GUERRA


>Viendo las muestras de sincera amistad, incluso las preocupantes gestos de fraterna familiaridad que adornan las relaciones de nuestra familia real con, por ejemplo, el rey marroquí.
Uno no puede dejar de preguntarse cual sería nuestra situación en el caso en que el poder de la corona no hubiese sido acotado en este país.
¿Cuál sería el comportamiento de esos campechanos en el caso hipotético de ostentar una autoridad incontestable y omnipotente?.
En estos tiempos convulsos el miedo está anidando en los corazones de todos esos hombres, lisa y llanamente hombres, que se creen tocados por la gracia de su dios y puestos en los tronos de sus naciones por el mido a la represalia divina.
El miedo es malo, el miedo unido al poder es la encarnación del mal y se esconde tras nombres como, genocidio, masacre, dictadura, tiranía, asesinato, abuso; podéis tomar la acepción que queráis y ponerla como apellido de la palabra campechano.
La realidad es que hoy los simples mortales ya no creen en designios divinos, no creen en represalias y piensan que estaría genial poder decidir qué ponerse, dónde ir, cómo vivir, a quien amar y por supuesto a quién odiar.
Y piensan que salir a la calle a expresarse pacíficamente no ha de ser malo, que no es una amenaza y que bien podría ser una fiesta entre amigos en la plaza.
Lo malo es que la libertad de expresión y los designios divinos nunca se han llevado excesivamente bien.
No es lo mismo ser elegido que electo y mientras que los electos traidores huyen, los elegidos se mantienen lanzando a sus marionetas contra el pueblo que juran amar.
Los ejércitos bombardean a sus propios hermanos, a sus vecinos, a su nación; mientras estos hartos de recibir golpes y hartos de parar balas con su cuerpo reaccionan y al grito de “muerte al dictador” la rebelión se extiende por las ciudades del mundo.
La temida guerra de clases ha estallado y desde nuestros cómodos asientos occidentales empezamos a contar las cuentas del rosario que en esta ocasión, como tantas otras tienen forma de cuerpo presente.
Mueren personas calcinadas en disturbios, las ciudades que se liberan de los tiranos temen las represalias y piden auxilio al mundo, los aviones militares escupen muerte sobre su propia tierra.
Tristemente este escenario lleva siglos repitiendo el mismo cliché, lo que sí cambia en esta ocasión, es que ahora incluso aquellos que sustentaron el poder con sus armas; los otrora brazos armados de la tiranía, hoy dan la espalda a esos hombres endiosados que sin sus soldados se revelan como lo que son:
Diminutos hombrecillos idiotas y avariciosos; descerebrados e imbéciles que no merecen más suerte que la de todos y cada uno de los inocentes ajusticiados en su nombre.
Y es un concepto que parece ser que tienen claro y si no el ejemplo del inefable Bush que no sale al extranjero por miedo a ser apresado y juzgado por delitos de lesa humanidad y tortura; eso es una conciencia clarividente.
Lo que si me gustará ver en el desenlace de los acontecimientos, es ver la cara de nuestros tiranos, que los tenemos, el día que el pueblo cargue sus bocas con razones y se planten en la plaza del pueblo a pedir explicaciones.
Me encantará ver a esos militares que hoy desertan de la barbarie explicar todos los años de represión y barbarie contra su gente.
Me encantará ver el día después, el día en que los pueblos del mundo seamos libres y podamos decir que la humanidad ha vencido la guerra contra la clase política, que es el cáncer del mundo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s