>COSAS QUE ME ENCONTRÉ HOY.


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Muchas veces pasamos por la vida buscando el momento especial, la luz definitiva, el instante perfecto y no nos damos cuenta de que no está delante de nuestros ojos, sino detrás.

Es nuestro modo de mirar, nuestro modo de compartir la vida lo que hace que un trozo de hierro sea algo especial.

Regueros de hierro fluían y el tiempo convirtió en lágrimas los pensamientos dejados a su paso como edades perdidas.

La madre tierra ignora lo que el hombre hace de sus entrañas, ignora que arrancamos sus tripas para rodearnos con ellas; ansiamos volver a ella aún en vida, sin la presencia de la muerte.

Ojos que miráis estupefactos, incrédulos de la soberbia del hombre, que con sus propias manos moldea y transforma la furia escupida por los volcanes.

Alguien, en algún momento, por alguna razón; dijo ¡basta!.

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