>EFECTO ATÓMICO JAPONÉS


>Es incómodo e impopular defender la energía nuclear cuando observamos con miedo las consecuencias de un desastre como el de japón, máxime si lo hacemos mirando de reojo a aquel lejano y aún presente Chernobil.

Pero el miedo real no es el objetivo, es el que tratan de insuflar día a día estos grupos de creación de miedo, grupos manipuladores de la opinión pública, grupos debidamente financiados por intereses del petróleo e incluso de la industria nuclear competencia de la nuestra.
Es absolutamente estúpido tratar de defender la energía nuclear negando los accidentes, que existen; claro que existen, pero del hecho de vender estos accidentes como casos de desastre natural que ocurren todos los días, tampoco es el medio lógico de poner sobre la mesa el peligro real de estas instalaciones.
Y es que una mentira en uno solo de los puntos a los que recurras en defensa de tu argumento, convierte toda tu tesis en mentira.
Deben estar los ecofundamentalistas contentos, porque un, según ellos, cotidianísimo terremoto de nada ha puesto de manifiesto que sus tesis son objetivamente acertadas.
Sus financiadores les dictan el discurso, “fuera la energía nuclear”, nada de pedir explicaciones al gobierno o al comité de expertos que permitió en su momento ubicar una instalación de esa clase en un maldito volcán como es Japón; una isla que los propios nipones saben que un día desaparecerá de la faz de la tierra con o sin centrales nucleares.

El caso es que la humanidad necesita, y mucho, la energía de los átomos; los combustibles fósiles en los que hemos basado nuestra civilización, no son eternos, se agotan y esclavizan a la humanidad.
Los hombres crean guerras y matan pueblos enteros por su control.
Directa o indirectamente el petróleo y la no proliferación atómica está matando a diario mucho más que la fuga de Chernobil y Japón juntas.
Los precios de las materias derivadas del crudo crean miseria y carestía, estados medievales, tiranías y llevan a la humanidad a una escasez de alimentos y materias primas absoluta.
Pero no importa, los verdes cobran y sus barcos pueden seguir quemando toneladas de fuel oil en nombre de las ballenas; ¡loor a los verdes!.
Una cosa que me tiene sorprendido es que derrames de crudo en el mar, verdaderos desastres naturales de consecuencias nefastas que se alargaran durante décadas no han tenido como respuesta movilizaciones ecoligistas pidiendo la desaparición de las industrias petroquímicas y eso que estos acontecimientos son mucho más frecuentes que las fugas nucleares.

Hay que recuperar la perspectiva y la cordura, necesitamos energía y esta es una fuente abundante y rápida de lograrla; el camino no es pedir su desmantelamiento, el futuro está en pedir que las medidas de seguridad se multipliquen exponencialmente y que sus instalaciones se hagan en función a un plan objetivo de seguridad.
De no ser así, la energía seguirá subiendo, seguirá sobrepasando umbrales de pobreza y disponibilidad; y mientras unos pocos se bañan en oro, otros matarán niños, mujeres y hombres por dominar los yacimientos.
Ya está ocurriendo.

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