SIN PULSO


>José Luis Mera Córdoba
(Josetxo Mera)
______________________
“Tres clérigos”.
Página 4


Apestosas huestes de imposibles camisas estampadas imposibilitan el paso de un viejo árabe.
Tiene la piel de cuero y los tendones del cuello se le tensan peligrosamente. Trata con todas sus energías de llegar a algún lado más allá del maremagnum de gente que entra y sale de tiendas y locales. Gente que se interpone entre él y su destino, haciendo que sus esfuerzos sean en vano.
Camina a paso vivo jadeando. El hedor a sudor y a humo de autobús es irritante incluso para un beduino del desierto acostumbrado a sus animales y a los largos caminos abiertos bajo un sol de justicia.
No entiende qué maldita reacción en su cerebro le ha llevado a divagar sobre tales asuntos, cuando lo que necesita es salir tan rápido como le sea posible y como sea, del tapón humano.
No va a pararse a divagar sobre los efluvios humanos que él casi ni ha percibido, tal es su precipitación.
La situación de impotencia le está desesperando y la presión en su interior le van a hacer estallar de un momento a otro. Sus gestos aumentan en contundencia a cada instante y pierde la discreción.
El esfuerzo de sortear y empujar a los eventuales transeúntes agota a cualquiera, y debe reconocer que la edad empieza ser intransigente con su espalda.
En su agitación el pulso le golpea como un martillo en las sienes; no puede pensar con claridad y masculla una retahíla de maldiciones rechinando los dientes. Sus ojos están inyectados en sangre al apartar a empujones a unos visitantes que le paran con intención de hacerse una fotografía con él.

Su credo no le permite tal cosa, a esa gente parece que sus convicciones le importan poco o nada y cuando los flashes empiezan a cegarle, se siente desorientado, forzado a la comisión de un delito imperdonable que le hará impío a los ojos implacables de su dios.
Está desolado, pero no está loco, no odia tan profundamente al mundo como para abandonarse a la ira y maldecir a los hombres; de hecho ama profundamente a todas las criaturas de Dios. Tanto es así que a su manera, va a entregar raudo su vida por ellas.
Y aunque condena a las naciones de occidente por su herejía y por dar la espalda al pueblo palestino, a su pueblo, no es menos cierto que es un sentir tan enraizado en él como el de la compasión, la hospitalidad y la aceptación sin objeción de toda prueba a que su señor celestial Alá, tenga a bien someterle.
Sus pasos cada vez más apresurados y su agresividad “in crescendo” llaman la atención del halcón que vigila desde las atalayas. 
Una patrulla militar le saldrá al paso unos metros más adelante. No les ha dado opción, su comportamiento esta alarmando a los turistas y en tal caso hay que interceptar cualquier nota disonante en el escenario.
El negocio turístico es el motor económico de la ciudad, por eso, aquel comportamiento debía ser corregido y debía hacerse de modo expeditivo y con exquisita discreción. 
Esperaron un nuevo gesto desabrido del árabe,a punto de salir victorioso en su particular lucha contra la multitud, para abordarlo.
Dos agentes vestidos de civil flanquearon al hombrecillo, este cuando quiso darse cuenta, estaba saboreando amargas gotas de terror dentro de un furgón camino de la comisaría. 

Anuncios

Un comentario sobre “SIN PULSO

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s