TIERRA DE GIGANTES


Si alguna vez os dais cuenta de lo feo que puede llegar a ser nuestro mundo artificial.
Si un día os preguntasteis, como un servidor, por qué las cosas útiles suelen ser definitivamente antiestéticas, por qué las cosas que sirven para hacer, sujetar, cortar o pegar otras cosas, también sirven para afearlas; quizá deberíais volver la mirada hacia las tierras del norte y sugerir a los responsables de obras públicas de vuestros gobiernos que hagan lo propio.
Lo he visto de pura casualidad, unas imágenes impactantes de tantas y tantas que pasamos por alto casi constantemente.
Lo cierto es que, no sé por qué, pero aquellas figuras estáticas y a la vez dinámicas llamaron poderosamente mi atención.
No me pude resistir y volví atrás a ver de qué se trataba.
A priori simulaban ser una suerte de procesión de estatuas modernistas adoptando diferentes poses; unas en solitario, otras por parejas,unas agachadas y otras estirando los brazos al cielo.
Supongo que al cielo de los mecanos.
No había un excesivo texto explicativo, al final va a resultar que es cierto aquello de que las cosas geniales se explican por sí mismas, y en este caso, definitivamente es el caso.
Resultó ser un proyecto por el que la compañía islandesa Choi+Shine fue galardonada con una mención de honor en el Premio de Arquitectura 2010 de la Sociedad de Arquitectos de Boston.
Para su materialización han ideado transformar las  torres de alta tensión en estatuas con formas humanas, en presencias inquietantes que encontrarán, sin duda, su hábitat perfecto dentro del paisaje islandés.
Gigantescos monstruos a los que se les pueden modificar la posición de las manos y de la cabeza, e incluso variar la dirección y la actitud de su “caminar”.
A penas han necesitado unas ligeras alteraciones en las estructuras de acero usuales para mutar a una especie de icónicos colosos recortados en el paisaje mucho más allá del simple diseño estructural y estrictamente funcional.
No sustentan la línea eléctrica, la llevan en volandas hasta las poblaciones, suben colinas, descienden vaguadas, asoman a barrancos y de modo incansable desafían a los inclementes meteoros del lejano norte.
Y no solo es posible, además es barato, se ha recurrido a las viejas piezas estándar y a unos ligeros retoques para elaborar esta síntesis entre los lejanos Moais de la isla de Pascua y la plasmación tridimensional de las figuras de Nazca.
La obra es imponente y aun lo es más la idea que emana de esos titanes de acero.
Un mundo mejor, más bello es posible, solo hemos de dar un sentido a las cosas cotidianas.
Impregnar de humanidad nuestras obras, tal como hicieron los maestros antiguos, amar a la humanidad y demostrarlo con hechos, con imágenes, con palabras y recuperar la inocencia que nos hace capaces de reír mientras deforma una torre de alta tensión tanto como se sobrecoge la mirada del que aprecia el resultado.
Antes fueron los graffitis en las fachadas ciegas de los edificios, ahora las torres de alta tensión; llamadme loco, pero esto empieza a ponerse interesante.

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