ESPAÑOLES TODOS, PETER PARKER HA MUERTO.


Número ciento sesenta de la larga serie de comics de la Marvel.
Estoy desolado, uno de los personajes más importantes de la historia de los comics muere.
Unos minutos de silencio por el bueno de Peter Parker, joven fotógrafo a tiempo parcial y super-héroe a jornada completa.
Alma e identidad secreta del simpático trepamuros.
Los mercados mandan y un proletario de mierda no puede triunfar, y menos en los tiempos que corren, contra la omnipotente fundación Osborn, si, como lo leen, el maldito duende verde mil veces caneado por spidey solo ha necesitado una oportunidad para darle matarile a Peter.
Dicen que el problema es que la serie había crecido demasiado, que se había creado una linea de continuidad tan enrevesada y compleja que prácticamente imposibilitaba la “entrada” de nuevo público a la serie.
Y lo que es peor, creo que el público antiguo era ya tan friky que se divertían tocando las narices a todos los nuevos que compraban un cómic del trepamuros.
El pringado le daba tal aluvión de datos al neófito que a este se le quitaban las ganas de meterse en semejante biblia arácnida.
Por eso, para volver a empezar con personajes más acordes a los nuevos tiempos Peter Parker, el Hombre Araña, ha tenido que morir y con el mis escasísimas ganas de poner un pie en Nueva York.
El Duende Verde, el majara lanzador de calabazas explosivas y archienemigo de Parker por fin venció la batalla.
La dirección asegura que la muerte del bueno de Peter Parker es una puerta hacia un nuevo escenario, hacia un nuevo Spiderman.
Quizá el nuevo sea un tipo simpático que va por las calles colgado de sus telarañas machacando grupos de policías antidisturbios que aterrorizan con sus armas a la población pacífica.
Aunque viniendo de donde viene y viendo los aires reformistas de los grandes estados mundiales y por otro lado España, mucho me temo que el trepamuros será el azote del disidente, golpeando y envolviendo en telarañas a perro-flautas y obreros en paro que amenazan la paz mundial con sus reivindicaciones de justicia.
Las opciones son infinitas.
Otro ejemplo, ese Spiderman colgado con su traje multicolor con la araña arco-iris bordada a mano en su pecholobo y esas coloridas gafas de pasta, vamos las delicias del orgullo gay.
Que por cierto, tanto matar a Parker para adaptarse a los nuevos tiempos y nada de heroínas lesbianas, héroes cachas gays ni grupos de latinos justicieros.
En fin, desde que tengo uso de razón este mundo ha gozado de la ayuda y de la protección de Spiderman, un mundo sin Peter Parker y sus elucubraciones entre telaraña y telaraña se me hace un poco más aburrido, peor.
Parker, destina sus últimas palabras a su tia May mientras agoniza en brazos de su eterno amor Mary Jane.
“No pude salvar al tío Ben, no importó lo que hiciera.
Pero te salvé a ti.
Lo hice”.
Y ahora lo dejamos morir por imposición de los mercados.
¡Maldito seas Zapatero!
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