COMBINATORIA SUBVERSIVA


Combinatoria subversiva.
Esa es la clave, el arma de destrucción masiva que necesitamos esgrimir para dar por fin un buen golpe al sistema.
Por un lado, antes de nada hemos de empezar a separar lo que es culpa nuestra y lo que es culpa de otros.
Porque hay cosas que podemos cambiar de la situación sin que nos machaquen a golpes por ello.
La primera es dejar de hacer el tonto de manifestación en manifestación, que lo único que nos está haciendo es llenarnos el cuerpo de cardenales y dar un estupendo entrenamiento gratuito a personajes siniestros que si este modo de acción da frutos pagarán con miseria la traición que están cometiendo.
Hemos de parar y mirar a nuestro alrededor, observar y descubrir quien es el enemigo, quien dicta los acontecimientos y quien ha dado las ordenes pertinentes para llegar a esta situación.
Hablo del enemigo público número uno; los mercados.
Y por muy reivindicativos que pretendamos ser, por muy justicieros y por muy cargados de razones nos veamos; atacando a los lacayos del tirano en vez de al tirano directamente, lo único que se consigue es recibir una nueva mano de golpes y cero reivindicaciones.
Lo que hay que hacer es atacar los cimientos del sistema y eso se hace simple y llanamente siendo coherentes.
Porque no podemos culpar al gobierno si salimos a comprar sin necesitar nada, porque no podemos culpar a la clase política por nuestra descerebrada terquedad por querer vivir por encima de nuestras posibilidades.
Se le pueden culpar de muchas cosas, pero ese es el segundo paso del camino.
El primero, por mucho que nos duela y por mucho que nos incomode está dentro de nuestros cerebros, nuestra falta de sentido común.
1) ANÁLISIS:
Los mercados necesitan nuestro dinero para especular, para amasar poder.
Muy bien, quitémoslo de sus manos; el mismo día en que sea ingresado en cuenta sacad hasta el último céntimo y si necesitáis manifestaros para gritar un rato, hacedlo exigiendo que se os entreguen las nóminas en mano y en metálico; que no disponga el banco antes que vosotros del fruto de vuestro esfuerzo.
Pedid cosas concretas, pequeños pasos, pero firmes.
2) ACCIÓN:
Y aquí es donde se va a ver el calado real del compromiso de la ciudadanía con la causa común; llega la hora del sacrificio; es la “Huelga de Bolsillos Vacíos”.
Durante un tiempo indefinido no compréis más que lo estrictamente indispensable y a ser posible en origen.
Comprar alimentos a un agricultor, leche y carne a un ganadero, etcétera.
Estoy seguro que en el sector primario están hartos de tirar literalmente género por el abusivo descenso de precios en origen que imponen las mafias intermediarias; estoy seguro de que repartirían esos alimentos gratis entre la población aunque solo fuese como medida de presión a gobierno y mercados.
Y ocupad vuestros minutos u horas de ocio con vuestras familias, con vuestras esposas, maridos, padres e hijos sin encender televisores, aislando nuestros hogares del constante bombardeo mediático al que nos someten.
Porque otro de los perjuicios de este sistema demoledor es la distancia que ha creado entre miembros de la misma familia, la duración de los silencios de puerta adentro de muchas casas es sobrecogedora.
Ya les hemos quitado nuestro dinero y mira tu por donde, nos lo vamos a quedar un tiempecito más.
Para este entonces tendremos el buzón lleno de tentadoras cartas, de ofertas irresistibles, de amenazas, de todo tipo de extorsiones más o menos veladas.
Sed firmes.
Este es el camino, el de hacernos fuertes dándoles la espalda, quitándolos de nuestras vidas.
3)REACCIÓN:
Somos pasivos, absolutamente pasivos; empresas que abusan de forma sistemática en sus servicios cometen sus fechorías con total impunidad ayudados por una justicia infectada de parásitos que crean leyes absurdas para salvaguardar a los dueños de esos monstruos empresariales.
Muy bien, eso solo se arregla con una avalancha masiva de bajas del servicio; tan simple como que los millones de usuarios de tal empresa abandonen a la bestia sola sin su medio de vida.
Tan simple como recoger el tenderete y marcharse, y hacerlo de forma ordenada, que disfruten de su agonía.
Cumpliendo plazos y obligaciones y marchándose con un término de MUS por muerte dulce.
El mensaje está enviado, el dinero es nuestro, el poder es nuestro, la fuerza es nuestra y haremos lo que sea necesario para que esto no vuelva a ocurrir.
A esto es a lo que temen, por eso se empeñan tanto en sacarnos de casa a recibir golpes, porque si no nos sacan a darnos nuestra ración de “convicción” periódica, lo mismo nos ponemos de acuerdo y los hundimos.
Por eso su empeño es sacar a la gente a la calle a recibir tortas en vez de panes.

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