UN RECUERDO DULCE


Juan no era nadie de puertas adentro, solo un tipo simpático a los ojos de sus hermanos, un buen amigo para su padre que supo ver en él algo más allá de un cuerpo enorme y un brazo siempre bien dispuesto a regalar su ayuda en los momentos difíciles.
Cuando entró en casa, el prometido de Sandra salía por la puerta, al cruzarse el joven amigo de sus hermanos, sintió como si de pronto todo ocurriese en cámara lenta, como si a su alrededor ocurriesen mil cosas de las que su consciencia no se percataba, pero de las que sus sentidos, de modo autónomo, tomaban buena nota.
Solo necesitaban un detonante para enviar su mensaje, solo había que esperar; y ocurrió. Sandra le daba la espalda, ocultaba su rostro, pero Juan al que había dedicado toda su indiferencia seguía viendo más y más cosas sin darse cuenta, cosas que empezaban a crear una imagen terrible en su mente.
Ella apenas pudo contener un grito de espanto cuando percibió aquella mirada desde el espejo, quieta, gris y acerada.
Pudo oír el choque terrible de los dientes del joven, pudo oírlos rechinar y pudo escuchar estupefacta las palabras del hombre.
_Sandra he venido un poco pronto, si llegan tus hermanos diles que he ido a hacer unas compras al pueblo, vuelvo enseguida ¿de acuerdo?_.
Sandra sintió vértigo ante la indiferencia de aquel tipo que no quiso darse por enterado, que no hizo el menor comentario, él tenía que haber visto su rostro destrozado, su labio sangrando, sus lágrimas  negras.
¿Cómo podía aquel tipo…?
De nuevo rompió en lágrimas, ahora entendía, el acero en la mirada, el hielo, los dientes apretados como un cepo para bestias. Era el rostro de la venganza, la ira convertida en ser humano.
Todos los meses, años ocultando su desgracia, cada día, cada golpe iban a ser la desgracia de aquel desconocido que iba a toda velocidad detrás del monstruo cuya cama ella calentaba con su piel y su miedo.
El tirano pagó sus pecados multiplicados por mil, ni su cuerpo ni su mente volvieron a ser los mismos jamás;  y el amigo de su padre, de sus hermanos; su indiferente conocido pagó su día de furia con la libertad.
Años de sombra y frío, años de lucha, años que enterraron al joven bajo capas y capas de bestialidad, aquel joven simpático era ahora un bloque de rencor y roca.
Ella tenía una palabra de agradecimiento para él, mucho que devolverle a aquel desconocido.
Sabía que las miradas furtivas de su familia hablaban de su amigo.
Por eso empezó a rondar la casa de Juan, vacía, poco a poco desvencijada y empezó a amar aquel rincón, empezó a amar el corazón dulce que no quiso recordar la humillación sufrida, al salir a vengar su dolor, agradeció la delicadeza del ahora, por su causa, preso.
Y el día que se cruzó de nuevo con él, ella le amó.
Le amó con dolor, con alegría, con ansia y sin palabras.
Él aceptó el silencio y lo respetó, ni una palabra, ni un solo gesto.
El hombre embrutecido aun estaba por encima de la humillación, aun podía dar una lección de dignidad a su corazón dolorido. Maldita dignidad que le roba las palabras del hombre amado, del ser esperado día a día, minuto a minuto.
Maldita vergüenza de ver su dolor en el recuerdo de aquellos ojos grises.
Maldita sea ella misma si deja escapar la ocasión de ofrecerle todo lo que se merece.
No, eso no ocurrirá. Una mirada y sus hermanos dejan solo a su objetivo, unos pasos y su vientre queda a escasos centímetros del rostro del joven. Ella acepta el reto, será sin palabras, será como él quiera.
Él la mira y ella levanta una ceja, sonríen, juegan y se encuentran.
Y Sandra llora y grita de paz, sabía que su gesto no iba a ser interpretado como una sucia retribución, sabía de antemano que no iba a ser tomada en aquellas circunstancias, sabía que ella debería tomarlo a él y adora ese juego.
_Ven conmigo_.
El responde tomando su mano, dulce, áspera; un contrasentido que enerva la piel, que quema.
_Iré donde quieras contigo, pero permíteme empezar desde un recuerdo dulce, permíteme desterrar el dolor y ganar tu corazón desde ahora, sin ayer_.
Ella escucha, es música, es paz, es amor. Responde.
_Vamos_.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s