SENTIDO COMÚN, APLICACIÓN DE LO OBVIO


hay cuatro aspectos determinantes para detectar la presencia del sentido común en un entorno social.
El primero de ellos es la experiencia de la vida, el cúmulo de conocimientos que los componentes del grupo hemos atesorado a lo largo de la edad.
Descubrimientos empíricos que bien organizados y esgrimidos como armas inteligentes nos ponen en una situación ventajosa con respecto a los acontecimientos indeseables y sus causas, pues nos permiten anticiparnos a ellos.
El segundo no es tan obvio, pero es fácilmente reconocible pues estás en todas partes.
Está en las montañas mutiladas y en las frondosas cuencas vírgenes, en los árboles quemados y en la impenetrable taiga del norte, en las ciudades y en las flores de sus balcones.
Es el mensaje que nos rodea, el que nos envía nuestro entorno, nuestro hábitat.
Llega directo al cerebro desde la naturaleza, desde los indicios que nos muestran a través de nuestros sentidos el verdadero sentido de los actos de los hombres.
En tercer lugar está el aspecto más incómodo, uno de los aspectos que el poder más teme y que más ha satanizado; las necesidades del cuerpo, la clarificadora ley de lo imperioso, de lo inmediato y de lo ineludible.
Deseos naturales emparentados con la supervivencia, y deseos que tienen su origen en el ámbito de la cultura y de la vida social; hambre, sed y sexo son  para el hombre el cielo y el infierno.
La persecución y la consecución de tales deseos son el origen del placer y por lo tanto el germen de la felicidad.
Y por último, el cuarto aspecto que completa al sentido común es el arte.
Disfrutar de la capacidad de amar al prójimo más allá del momento presente y plasmarlo en colores, formas y texturas.
Mirar al mundo con los ojos del creador para comprender y alcanzar a ver los límites entre la naturaleza y el milagro.
Lo que no comprendo es la razón por la cual la aplicación de estos simples principios nos es tan onerosa.
Por qué la aplicación de lo obvio, el uso perfectamente lícito del escepticismo y de la oposición de fuerzas nos producen tal grado de indiferencia.
Al menos en las cosas que nos afectan, hoy en día ni se niega ni se afirma nada hasta que no es demasiado tarde, mientras que nos mantengamos felizmente ignorantes, mientras que no conozcamos nada, la actitud más común es la de la desconexión del incómodo juicio para poder permanecer en ese estado de reposo mental, de imperturbable tranquilidad.
Lo malo es cuando la serenidad se convierte en indolencia, en desdén y en negación de un futuro mejor.
Con esto llega la resignación y la derrota; la destrucción de todos los principios del sentido común.
Dentro de un tiempo, unas pocas semanas, todos tendremos que tomar una seria decisión, todos tendremos que acudir a decidir quién nos va a gobernar durante los próximos años.
nadie puede ni debe pediros el voto para nadie que no sea vuestro elegido, nadie debe intentar manipular vuestra voluntad.
Pero lo que sí puedo hacer como conciudadano, como directo afectado de la decisión común es pediros, suplicaros que el próximo 20N apliquéis todo vuestro sentido común, que toméis esos cuatro pilares y los valoréis detenidamente uno por uno antes de depositar vuestra decisión en una urna.
Con vuestro compromiso al respecto, a mi me vale.
Gracias.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s