DE LO QUE PODEMOS PRESCINDIR


Un ser humano enfermo tiene un precio, y en este país bastante bajo por cierto.
Somos personas, deberíamos tener un nombre y dos apellidos, uno de papá y otro de mamá.
Pero nuestra sanidad no negocia con la muerte, su negocio, sus inmensos beneficios vienen de negociar con enfermos, con nuestros enfermos.
¡Qué más da que muera gente por una negligencia a manos de asesinos diplomados en medicina o por un tiro a manos de un policía enloquecido y sobremotivado!
El resultado será el mismo, un hombre o una mujer estafados y engañados que se irán al otro barrio preguntándose por qué esas personas son tan crueles de primero robarle el dinero con la promesa de cuidar de él y de sus familias y después dilapidarlo en cochazos, casas, viajes, negocios mientras sus victimas mueren.
!Qué más da morir por omisión del deber, por falta de atención tanto de médicos obsesionados en gastarse el dinero que les damos para nuestra atención en otra cosa o por ausencia de unos policías demasiado ocupados poniendo multas¡
El resultado también es el mismo, un pringado como tu, como yo, como la inmensa mayoría de nosotros, mirando atrás con cara de gilipollas y diciendo adiós a la vida sin comprender que demonios ha pasado.
Tampoco hay que ser un letrado para comprender que verdaderamente, tan homicida es el que comete el acto de quitar una vida como el que no hace todo lo que esté en su mano para evitar que se pierda.
Quién no ha sido tentado alguna vez por una de esas inspiraciones demenciales que te llevan a comprar el temario para tal o cual oposición.
Los delitos dolosos y los delitos por omisión vienen a ser los temas estrella de todo panfleto engañabobos como los que he insistido en estudiar.
Lo más aterrador del asunto es la claridad meridiana con la que lanzan su mensaje, la diáfana nitidez con la que nos dicen en nuestra cara que les importa un pimiento todo; que nuestra indignación, que la muerte de personas, que la miseria del mundo diezme a la población mundial, son incógnitas despreciables en su matemática existencial.
Y es especialmente doloroso porque aunque no queramos darnos cuenta, sabemos que una de las cosas que más ha progresado en España y en el Mundo a día de hoy es, sin lugar a dudas, la medicina.
Tenemos soluciones inmediatas a males que en otro tiempo dejaron pelado este mundo, tenemos soluciones a medio y largo plazo para todo excepto para la codicia.
Por esto cada vez que sabemos de una nueva muerte en una urgencia médica nos parece tan grave.
Porque sabemos que tenían un remedio inmediato al dolor del paciente y que si ese desgraciado ha muerto es porque no han querido ser lo suficientemente diligentes como para salvar esa vida.
Seguramente fue a caer en manos de una institución especialmente acuciada por el ministrillo de turno, una entidad en la que se hizo esperar demasiado a la persona enferma hasta que se transformó en víctima de su enfermedad y de los “recortes” en gasto sanitario a los que tanto se están aficionando los gobiernos actuales.
Políticos que se dedican a talar los servicios públicos fundamentales y que ya están buscando un nuevo derecho fundamental y supuestamente inalienable del ser humano, del que podamos prescindir.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s