ALIBABÁS


Los cinco “Alíbabás”, sus ocho lacayos senatoriales y sus veintiún ladrones serán exhibidos en el pasillo de acceso al hemiciclo nuevo del senado.
No os hagáis ilusiones, no son sus cabezas disecadas junto a sus gónadas, no.
Me refiero a ese fastuoso retrato que se estrenará con la legislatura y que en tiempos de austeridad, apretamiento compulso-obsesivo de cinturones proletarios y recorte sistemático de servicios sociales nos van a salir la tontería de cuatrocientos diecisiete mil euros de nada.
Así celebran los grandes delincuentes sus glorias, así, por unanimidad es como toman las decisiones los grandes capos de las mafias en este país.
Son largos y penosos los treinta años transcurridos desde que tumbaron al último Don de la cúspide del delito organizado en España, no es una celebración baladí, les llevó cuarenta años tumbarlo.
Es por eso que sus egos treinta años después no les quepa en sus orondas panzas y se les salga por sus orondos traseros pedorreando aquella “Internacional” mientras el pueblo se entretiene revisando contenedores de basura para llenar la panza de sus hijos con algo más sólido que la vergüenza.
Y es que de  verdad que ya es algo preocupante el nivel al que se mueven estos mangantes.
No he llegado a leer, ni oír en ningún medio de comunicación oficialista una sola línea, una sola palabra sobre el que es el hecho más relevante de los acontecidos en las últimas elecciones el pasado veinte de noviembre.
Dos millones ciento sesenta mil personas votaron nulo o blanco al Senado más otros noventa y siente mil que votaron a “Ciudadanos en blanco” que viene a ser lo mismo, nadie ha gastado un solo segundo de su carísimo tiempo para hablar sobre el hartazgo, sobre el cansancio y sobre el desdén del pueblo hacia una entidad que debió desaparecer con la caída del Imperio Romano de Occidente.
Hay varias formas de valorar esto.
La primera es diciendo que nos ha salido a un céntimo más o menos por cabeza y que no es para tanto; es cierto, las matemáticas no mienten y siendo una verdad absoluta puede ser un argumento aceptable.
También podemos ser de los que piensan que unos cuatrocientos mil euros es lo que ganaremos, con suerte, en nuestros próximos veinte años de trabajo, madrugando como gorrinos todos los malditos días, aquí las matemáticas no son menos ciertas objetivamente, lo que pasa es que la retórica escuece un poco más.
Sobre todo si pensamos que esos hijos de su señora madre se lo han fundido en un plisplás.
Si seguimos, la cosa se complica.
Considerando que son en total treinta y cuatro sinvergüenzas los retratados y que el artistazo les ha cobrado cuatrocientos diecisiete mil euros, esto arroja un saldo de doce mil doscientos sesenta y cuatro euros por el retrato de cada preclaro prócer de la inmundicia española.
Si tomamos como unidad de medida el salario mínimo interprofesional que ellos mismos han dado por bueno para la clase obrera en este agonizante año dos mil once que asciende a la fabulosa cantidad de seiscientos cuarenta y un euros; solo hemos de dividir el precio de cada estampita entre el sueldo mínimo interprofesional para descubrir que cada cuadrito de marras se ha llevado el sueldo mínimo de diecinueve seres humanos.
Ahora solo hemos de hacer una última cuenta aritmética, multiplicarlo por el número de mal nacidos que salen en el cuadro, 34, para deducir que han dilapidado en semejante idiotez de viejos chochos la cantidad que necesitan diez y nueve personas durante treinta y cuatro meses para sobrevivir.
Y eso que aún no les han puesto los marcos, que tiemble el árbol más caro, raro y extinto del cogollo amazónico, esto es Españistán y aquí no se repara en gastos.
Bonito cuadro ¿verdad? espero que encuentren un sitio bonito para este también, junto a los retratos.
Mi abuela era muy lista y decía que la gente ociosa lo único que hace es criar malos pensamientos, tenía razón.
Solo queda el consuelo de pensar que todas las obras maestras, o la inmensa mayoría de los lienzos que son adorados a diario en el Museo de Prado y similares, obedecieron a orgasmos egocéntricos de similares características.
Lo que viene a demostrar que el mayor enemigo del pueblo español es el pueblo español y su genética incapacidad para tomar una decisión comprometida; lo que venimos a llamar hoy en día el “Voto Zombie”.
Y si no se diese el caso de que uno ya sabe que los zombies, zombies son y que no disponen de capacidad cognitiva, de verdad no me importaría explicaros el alcance de vuestros actos; pero es algo que tendréis que justificar ante vuestros hijos no a mucho tardar.
Ahora os coméis esa píldora.
No es mi meta última criticar sin aportar nada.
Creo que se debería invertir ese dinero en liquidar la hipoteca a un par de ciudadanos y después hacerles una foto a ellos y a sus familias y ponerla en el Senado con el lema “Salvados de la miseria 2011”.

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