ANIMALITOS


Horace Ridler “El Hombre Zebra”
Tambien conocido como El Gran Omi, aristócrata Inglés que regresó de la Primera Guerra Mundial tras haber servido a la Armada británica.
Se ve que el tipo tenía ganas de juerga atrasadas y derrochó todo su dinero hasta quedar en la ruina.
Es de dominio publico que las clases aristocráticas de este mundo de locos son capaces de todo con tal de vivir sin trabajar.
Así que a este angelito no se le ocurrió mejor idea que tatuar su cuerpo completamente y vivir de ello.
Hoy en día nos cruzamos por la calle con un imbécil enseñando su pene atravesado por tres perchas y ya ni nos dignamos a mirar; pero allá por el veintisiete, encontrarse un elemento comportándose con excentricidad lunática y con un pijama de rayas grabado en toda su piel resultaba lo suficientemente llamativo como para pasar por showman.
Y si a eso le añades una historia de indios que le someten y le obligan a tatuarse para salvar su vida de alguna suerte de ritual cafre ya tenemos montada la historia de una estrella autodenominada “la hermosa belleza barbárica”.
Este espantajo nos dejó en el mil novecientos sesenta y nueve, un año después de nacer yo; lo digo para evitar asociaciones reencarnativas y chuminadas varias, y se fue asegurando que a pesar de su apariencia, “por dentro, sólo era un hombre común y corriente”. 
Eric Sprague, el hombre lagarto
Este pedazo de “freak” también quería dedicarse al mundo del espectáculo.
Para ver materializado su sueño había varios caminos a seguir:
Realizar favores sexuales a algún productor perturbado, pero al parecer ahora les da por satisfacer sus necesidades con polvos más blancos y ligeros.
También podía aplicarse a estudiar bellas artes, explotar de modo concienzudo sus potencialidades y, a base de trabajo, moldear al artista que lleva dentro, pero leer duele, estudiar cansa y buscarse el propio talento deprime, sobre todo cuando está escondido y no da ninguna señal de vida.
La siguiente opción es la del talento innato, la del niño prodigio, la del ser humano tocado por los ángeles capaz de una destreza artística solo destinada a unos pocos, pero mucho me temo que este tampoco va a ser el caso.
De todo su aspecto nada es natural y nada se lo ha hecho el mismo, además eso.
¿Qué nos queda? exacto, volverse loco y destruir la humanidad que le trajo al mundo.
Afiló sus dientes, se tatuó escamas por todo el cuerpo, dividió su lengua, perforó sus orejas y añadió prótesis a sus cejas, con el fin de “entretener” a la audiencia.
Ahora está estudiando el modo de injertarse una cola, y no es que haya perdido la suya, creo, es que quiere una de las muchas que los lagartos dejan tiradas por esos caminos de dios cuando se sienten amenazados, es que el negocio flaquea y hay que introducir nuevos elementos.
Es evidente que este tipo, como el primero, sufre algún tipo de perturbación mental, no lo digo escandalizado, ni con hostilidad alguna.
Simplemente encuentro en estas personas un desequilibrio que les lleva a rechazar su propia humanidad, a querer ser animales o a desear las facultades de esos seres.
No puedo imaginar como se sentirán cuando se ven en el espejo, cuando se vean inmersos en una de esas lagunas de lucidez y se den cuenta de lo mucho que han destruido y lo poco que han logrado.
Y es que simular ojos de gato no te dan vista de gato, deformar la propia anatomía no da las facultades de la fisonomía imitada.
Es algo básico y meridiano que un médico por privado y codicioso que sea ha de estar obligado a poner en conocimiento del paciente.
No comprendo como se puede llamar médico a un ser humano que permite y perpetra semejante atrocidad con un ser humano.
No comprendo como no existe una legislación que no retire la licencia de modo fulminante a personas que se aprovechan de la percepción distorsionada de la realidad de ciertos individuos para llenar sus cuentas de ahorro.
No voy a valorar si son o no felices así o si hay que respetar o no su afición o su modo de vida.
Aquí hay mucho que discutir y hay que ser extremadamente delicados, pues un argumento a favor puede ser nefando en otro caso y un argumento en contra también.
Me explico.
¿Cómo se puede arbitrar y proteger a un niño hijo de testigos de Jehová, por ejemplo, en un caso de transfusión para que su propia familia no lo mate por convicciones religiosas y dejar a un hombre suicidarse socialmente como hacen estos?
¿Cómo se puede sujetar a un loco suicida con una camisa de fuerza para evitar que se auto lesione y permitir que estas personas se destruyan de ese modo?
¿Acaso la sensación de liberación de una persona que comete eutanasia es menos cierta que la satisfacción de un ser humano que contempla su grotesco aspecto en un espejo sin unas referencias correctas en su mente?
Creo que no se debe atentar contra la vida humana en ninguna de sus formas, creo que se debe anteponer siempre y sin tibieza la condición humana a cualquier otro tipo de concepción y creo que un médico no debe convertir a un hombre en un monstruo, aplicar inyecciones letales ni investigar con seres humanos.
Somos como somos y es por una buena razón, busquemos cada uno la nuestra.

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