VECINOS Y MAL NECESARIO


Resulta que un tipo vive en una de aquellas acogedoras urbanizaciones de las que proliferaron entre los ochenta y noventa por toda nuestra geografía como si fuesen champiñones.
Aquellas estupendas  viviendas en un perfecto entorno para el desarrollo de una tranquila vida familiar a pie de monte que siempre habíamos soñado y que de repente estaban al alcance de nuestras manos.
Masacres ecológicas que se erigieron a base de soborno y recalificación.
Han pasado los años y aquello que se presentaba como una vida idílica en chalés independientes empieza a mostrar algún que otro inconveniente.
Y de entre todos los posibles, el que peor se lleva es el del vecino con vida social.
Siempre tiene visitas cuando a uno le apetece descansar.
Los niños gritan y corren por su parcelita pegada a la tuya a las catorce horas, adiós siesta.
Los padres organizan una charla tertulia sobre fútbol en la sobremesa en pleno porche.
Uno se pregunta.
¿Cómo demonios harán para traer siempre dos tipos de cada equipo?
Si tienes suerte, habrán establecidos unos estatutos que regulen ese tipo de comportamiento en los límites de la comunidad, una especie de lista de las cosas que se pueden o no hacer y cuando.
Siempre hay algún vecino al que le gusta legislarlo todo, siempre hay un escopetero social al que le gusta que todo quede relegado al ámbito de la obligación imperiosa.
Y claro, luego estamos los demás a los que no la trae al pairo lo que diga el viejo sargentillo y a los que todo nos parece perfecto.
Es así como un día alguien introduce en nuestro buzón un panfleto cutre fotocopiado y con unas faltas atroces de ortografía con un compendio de lo que vienen a ser unas normas de régimen interior de la urbanización.
Las más recurrentes en casi la totalidad de los casos son:
No realizar actividades incómodas o peligrosas, a no ser que seas el hijo secreto de la vecina y el muñeco diabólico; en ese caso obligaremos al tierno infante a hacerlos y cuanto más mejor.
Respetar los horarios de descanso entre la media noche y las nueve horas de la mañana, y entre las tres y las cinco de la tarde; cabe suponer que el que estableció los horarios no había pensado en que iba a tener que convivir con policías, médicos, bomberos y pilinguis que hacen turnos de noche.
Aquí la cosa doméstico legislativa se complica, las horas de descanso de unos y las de actividad de otros coinciden, y no solo eso, chocan frontalmente.
Ya lo dicen los estatutos; durante esos horarios, los de descanso, deberán evitarse los ruidos, la música alta y, en definitiva, cualquier molestia que pueda perjudicar el descanso.
Lo que nadie se detuvo a pensar es dónde empieza y dónde termina el descanso de cada cual.
Porque le dejaron el asunto a un tipo, muy politiquillo él, al que todo el beneficio que traería para su vecindario la implantación de las normas le daba exactamente igual, lo único que quería era beneficiarse de una situación ventajosa para obligar a sus vecinos a formar parte de un entorno hecho a la medida de sus preferencias.
Y aquí es cuando uno entiende dónde radica el verdadero poder de las instituciones, el poder de verdad, el que nos tiene acogotados.
Y es que necesitamos que alguien nos obligue a ser considerados con los demás.
No somos capaces de hacer nada por las buenas y nuestra efectividad solo es la apropiada cuando funcionamos bajo amenaza.
Un “por favor”, un “si no le importa” siempre son tomados como una suerte de agresión, un atentado contra uno mismo o como mínimo una provocación.
pero, por el contrario, un policía armado señalándote con el dedo es contemplado como un mal necesario.
Esa es la cuestión, entre ser considerado con el vecino y considerar un mal como necesario, lo normal es optar por lo segundo.
Hay que hablar más y murmurar menos.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s