IDIOTAS


Según Paco Roig, presidente de la cadena de supermercados Mercadona, tenemos que imitar la cultura del esfuerzo con la que trabajan los siete mil bazares chinos que hay en España.
Esto viene a significar que el tipo este considera un ejemplo alquilar sótanos para llenarlos de esclavos traídos ilegalmente de su país, en muchas ocasiones niños de corta edad, para ponerlos a trabajar unas veinte horas diarias a cambio de unos sueldos miserables y claro, por supuesto, sin reivindicaciones laborales.
Luego está el que quiere enviar a los parados a Laponia para que se nieguen y así poder quitarles el subsidio.
Quizá tuviese en la cabeza hacer negocios con aquel ministro noruego que decía que iba a contratar mano de obra barata española para ayudar a reflotar la economía de su país.
Y de eso se trata, de volver a aquellos años entre los setenta y los ochenta en los que éramos los miserables de la película, los simpáticos monitos de feria que bailaban por una moneda su peculiar danza zapateada.
A partir de entonces estalló la fiesta y dejamos de ser divertidos, dejamos de ser agradables.
La pintoresca y refrescante sangría multiplicó su precio y se hizo en tetrabrick, la paella pasó a ser de “casa Pep” a ser de Paellador con lo que el precio también subió y la calidad se desmoronó.
Las cañitas dejaron paso a los cañones y ¡Ops! sorpresa, la realidad nos estalla en los morros.
Daba gusto ver entrar a todas aquellas empresas en nuestra piel de toro.
Todo eran parabienes, todo era inversión en ladrillo y la locura llenó el país de empresarios dementes y pirados con dinero, narices enfarlopadas y cerebros perforados por vete tu a saber que sustancia química esnifada.
Claro, que todo esto comparado con el primero de los dos idiotas, no pasa de ser una tontería que se puede subsanar con dos guantazos bien dados, que es lo que atávicamente se hace con los gilipollas y los bocazas que dicen gilipolleces en público para vergüenza y escarnio de propios y extraños.
Lo peor de todo este subidón de arrogancia empresarial, es que cada barbaridad que escupen tiene habida respuesta por parte del gobierno español.
Felación a felación el Partido Popular elimina una tras otra las libertades y las leyes con las que alguien tuvo a bien en el pasado proteger al trabajador.
Y la cosa tiene su gracia, porque si el obrero, si el parado hiciese algo tan simple como enterarse de qué empresas hablamos y decidiesen no volver a poner un pié en ellas, estamos seguros de que en vez de parir sandeces, sus laringes serían vientres pariendo versos.
Y es que, si lo pensamos bien, nunca tuvimos tanto poder en nuestras manos y nunca fuimos más idiotas,que también es mala suerte la coincidencia de las narices.
Cuando eramos listos estábamos locos de atar; y ahora que somos idiotas nos volvemos cuerdos para así poder desesperarnos a gusto.
Necesitamos reaccionar, necesitamos detener la caída en picado del respeto hacia el pueblo por parte de esos personajes.
Hemos de hacerlo, porque hemos de recuperar el amor propio, la calma; hemos de contener la caída en valores humanos que sufre esta sociedad y solo podemos hacerlo si golpeamos allí don de les duele.
Abandonar sus negocios, abandonar a sus socios, abandonar a sus aliados y amigos, abandonar a los que rompan la cadena de respuesta.
Quitemosle nuestro dinero a los indeseables, llevémosles al lugar que desean para nosotros y a ver si mantienen el nivel de chulería.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s