ASESINOS MUY A SU PESAR


Empiezo a sospechar que en el parlamento deben añorar aquellos tiempos en los que la izquierda abertzale cerraba filas entorno a los terroristas de ETA.
Eran un activo político de una valor incalculable, la excusa perfecta para pasarse meses despotricando en precampañas, campañas y postcampañas y pasar de puntillas sin tener que hablar de las cosas que importan.
“Esos borrokas amigos de los asesinos” que dirían aquellos fachas de la vieja guardia entre sesión de rayos uva y degustación de Vega Sicilia, no solo les han dejado sin más argumentos que la mentira descarada para arañar votos; sino que los muy desgraciados se ponen a hacer política y hacen preguntas de las que escuecen.
La última ocurrencia de esos descerebrados independentistas ha sido preguntar al Congreso por el nombre y la razón social de las cincuenta empresas o entidades que poseen la mayor parte de la deuda pública española.
Si, esos antiespañoles de Amaiur se han interesado por saber quién o quienes son los acreedores de España con la excusa de que el pueblo de España quiere saber quién está estrujándonos el pescuezo hasta asfixiarnos.
Llamadme loco, pero mucho me temo que los malos no son tan malos y que los que iban de demócratas constitucionalistas tampoco son lo que parecían ser.
Porque el Congreso en un alarde de la democrática transparencia que le caracteriza ha dicho que de eso nada, que España está en la ruina pero que al ciudadano solo le interesa saber cuanto le van a quitar y cuanto habrá de pagar; los detalles son para los amigos.
La negativa del gobierno ante tamaño atrevimiento se fundamenta en esa democrática ley que define a la información solicitada como de «carácter reservado» según una ley de esas superdemocráticas que se dictaminan para preservar el buen nombre de sus amigos por muy ladrones que sean.
La susodicha ley es la “44/2002 de Fomento de la Eficacia en el Sistema Financiero” y se articula para proteger la discreción de las entidades acreedoras de España al mismo tiempo que permite que estas mismas entidades creen un banco de datos con información confidencial de todos nosotros a disposición de quienquiera que sea que necesite saber de nuestras finanzas.
Una ley de lo más democrática como podemos comprobar.
Y uno, que es mal pensado por naturaleza, recapacita y la conclusión es demoledora.
A las preguntas tipo de ¿por qué ese secretismo? ¿qué nos están ocultando?
La respuesta más inmediata es que el propio Estado está emitiendo deuda de riesgo, vendiendo y traicionando a su país, a su pueblo, para forrarse en los pocos años que les va a durar el chollo a costa de nuestra miseria.
Y esto me lleva a otra paradoja filosófica.
Si ETA y sus amigos eran una panda de asesinos por haber matado a unas ochocientas personas, y eso no lo pone en duda hoy nadie; decidme vosotros qué son unos tipos que para enriquecerse condenan a la miseria a cinco millones de parados y subiendo.
Porque no se ustedes, pero mucho me temo que esos cinco millones de personas y sus respectivas familias quedan abocadas a la carencia más cruel, condenadas precisamente a eso, a una muerte lenta y despiadada en la puñetera calle.
Padecerán enfermedades que no se van a curar porque su gobierno habrá vendido la sanidad; sucumbirán antes o después a las terribles consecuencias del hambre puro y duro porque su gobierno habrá eliminado las ayudas a la dependencia para quedarse ellos con más dinero.
Y así está la cosa, entre los asesinos de antes y los asesinos de ahora, los únicos aquí que cuentan muertos en las calles somos los de siempre, los que nos comemos los palos y los pelotazos al protestar.
Dos veces ha pedido esa información Amaiur al Congreso y dos veces se han negado a soltarla; eso es lo que les preocupa, que sus amigos y sus propios negocios no salgan a la luz.
Mientras ellos siguen hablando de “Los Mercados”, nosotros seguimos pidiendo nombres y apellidos, queremos saber quien es responsable de esto, queremos saber qué políticas podemos esperar dependiendo de la naturaleza del acreedor.
Pero no, eso no interesa, porque ese precisamente es el quid de la cuestión, a quien beneficia esta situación, quien gana con nuestra miseria; sabiendo eso, la situación habrá empezado a solucionarse muy a su pesar.
Algo raro pasa cuando “los enemigos de España” hacen más por el pueblo español que los políticos patriotas y besabanderas que dicen defenderlos.
Y aun se asombran de que Euskadi no quiera ser España, cuando los españoles se ven obligados a dejar su tierra y con resquemor sacuden las alpargatas en las fronteras.

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