MENTIRAS Y BROTES VERDES


Y mientras la ministra de Empleo habla de “brotes verdes”,  el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, asegura sin poder contener la risa que su gobierno ni acuña expresiones ni engaña.
Ellos no hacen esas cosas, ellos por no hacer, no hacen nada.
Nada por salir de la crisis, nada por este país.
Y lo más sangrante es que no hacen nada por castigar a los que nos condujeron a esta situación, posiblemente porque hacer algo en este sentido le llevaría a implicarse él, con todos los demás políticos, banqueros y especuladores en un proceso judicial largo, lento y doloroso.
Pero no, ellos no mienten nunca.
Y si la ministra, ese personaje imposible al borde de la inanición neuronal, dice que España está saliendo de la crisis, es que está saliendo de la crisis.
Y esto es así aun que los datos arrojen cifras escalofriantes que aotorgan al país un futuro negro hormiga.
Estos estudios dicen que para que España empiece a crear empleo tiene que darse un crecimiento en el PIB de un dos por ciento, algo positivo habrá visto la ministra cuando resulta que este año hemos tenido un desplome del uno coma cuatro por ciento negativo, algo ilusionante habrá descubierto la señora Bañez cuando los datos para el dos mil trece indican que estaremos en la misma cifra.
Pero ellos no engañan, ellos nunca mienten.
No mienten aunque las cifras que envían a Bruselas sean falsas..
No mienten aunque los números de déficit sean falsos.
No mienten aunque lo que dicen recaudar por impuestos sea falso.
No mienten aunque los déficits fiscales presentados sean falsos.
Lo peor de todo es que les han pillado en Europa ya en varios fuera de juego y con su credibilidad, la credibilidad del país y la del pueblo español se convierte en lodo.
Tampoco mentían durante el proceso electoral, nos lo pintaron de tal modo que casi parecíamos traidores a la patria española los que no teníamos la más mínima intención de votar a Franco, perdón, al PP.
Parecía una locura no votarlos después de la lista de cosas que iban a mejorar y la de acciones que iban a acometer en favor de nuestro futuro.
Luego llegó la resaca, cesaron los vítores, las alabanzas; y con otro amanecer, las verdades suben a la luz.
Suprimen las bonificaciones a la contratación.
Retrasan la edad de jubilación.
Reducen de la prestación por desempleo.
Eliminan del subsidio especial para mayores de 45.
Abaratan y facilitan el despido.
Suprimen la mayoría de las empresas públicas locales.
Hacinan las aulas de las escuelas públicas.
Eliminan becas.
Implantan el repago de fármacos, ambulancias, prótesis y hospitalización.
Suprimen servicios y especialidades en hospitales y centros de salud.
Invalidan la tarjeta sanitaria para cursos de larga duración, Erasmus, etc.
Modifican de la Ley del Aborto y la malformación del feto ya no será razón para interrumpir el embarazo.
Tipifican como delito un derecho fundamental recogido en la Constitución como la convocatoria de manifestaciones.
Aumentan y hacen inasequibles las tasas judiciales.
Suben el IVA, el IRPF, el IBI, la luz, el gas, los peajes, los impuestos al tabaco y la gasolina.
Proponen la implantación de peajes en autovías.
Y  suprimen las incorporaciones para las administraciones, excepto Policía y Guardia Civil, muy necesarios para sus fines.
Puedo entender a través de su sonrisa triunfal que piensen que el pueblo español es esa masa amorfa compuesta por un número indefinido de tontos del culo, que les que han votado, el resto, los que no lo hemos hecho, somos lo que ellos llaman “El Enemigo”.
Ni lo uno ni lo otro nos va a librar del atraco del que estamos siendo objeto.
La justicia no va a tomar parte contra los ladrones, la ley la hacen a su medida y con tales prerrogativas solo el tiempo corre en su contra, solo el tiempo y unas elecciones podrán devolverles a su sitio, lejos de nuestras vidas.
Conscientes de ello, el expolio para ellos es una carrera contrarreloj.
Preparan a toda prisa los contratos de privatización de la sanidad, y los van a culminar a sangre y fuego en contra de los intereses de los ciudadanos y sin su consentimiento, un robo descarado a sus legítimos propietarios.
Casi es ridículo preguntarse si serán válidos, ellos harán que lo sean y tanto los jueces como el mismísimo Rey, ese gran connivente, estarán henchidos de orgullo y satisfacción.
También será ridículo llevar ante los tribunales a los promotores de estos contratos por apropiación indebida o por prevaricación, da igual que actúen sin el consentimiento de la ciudadanía, da igual que su meta sea favorecer el lucro privado de empresas amigas en detrimento de servicios públicos esenciales.
La verdad es que ya todo da igual, solo el tiempo corre de nuestra parte, y lo hace demasiado despacio como para llegar a tiempo de detener el baño de sangre que se avecina.
Nadie nos va a ayudar, ni siquiera Europa.

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