REY, REPÚBLICA… ¿Y NOSOTROS QUÉ?


Y al final va a ser, el relevo de Borbones se va a dar.
Todos pensábamos que esto iba a ser un reflejo de lo que le está ocurriendo al príncipe Carlos de Inglaterra.
Que el egregio patriarca se iba a perpetuar en el trono y que el hijo se iba a carcamalizar a la sombra de unos progenitores incombustibles. 
No ha sido así, y por fin Juan Carlos I se hace a un lado y cede el paso a su hijo Felipe VI.Continuidad-Tras-el-anuncio-de_54408787424_54028874188_960_639
Hay que entender este hecho en toda la extensión del acto de abdicar.
Cuando un Rey abdica, no lo hace para vivir la vida loca, un rey abdica porque cree que ha llegado la hora de morir.
Un rey se agarra al trono con fuerza suficiente como para no soltarlo mientras fluya un átomo de vida por sus venas y esa presa solo cede cuando la vida empieza a no perdonar las travesuras.
Un rey que abdica solo lo hace ante la proximidad de la muerte o bien por que llega el turno o bien porque un arma le apunta a la cabeza. 
No hay fortuna en ninguna de las dos opciones, no lo siento por el rey, si lo siento por el ser humano; la gente llana es lo que tenemos, que nos cuesta desearle la muerte a nadie.
Y aquí tenemos al nuevo Rey.
Mal empieza el chaval, halagado por los que están asesinando a su pueblo, agasajado por lo peor del país y por otro lado convertido en centro de las iras de un pueblo agotado, harto, machacado y depauperado hasta el ensañamiento.
Lo peor de todo no es el ruido de fondo que distorsionará su coronación, no.
Lo peor de todo es que teniéndolo realmente fácil para triunfar, todas las fuerzas desatadas en este espectro de país se lo van a poner muy, muy difícil.
Los “amigos” buscarán relegarle al papel que deja papi.
Un despachito en el que figurar un par de veces al año y listo.
Los enemigos buscarán relegarle al olvido.
Y sinceramente creo que este es el momento ideal para medir nuestra capacidad de concebir un modo diferente, de cambiar el papel de cada jugador y de ver la vida.
Porque las posiciones polarizadas, ese conmigo o contra mí nos está matando, nos está deshumanizando y nos está entonteciendo.
Pedimos, con todo el derecho del mundo, al nuevo Rey que tenga el valor de someter a sufragio su razón de ser.republica
Que le eche un poco de dignidad a su corona y que permita que sean los ciudadanos y no un ministro corrupto los que le coronen.
Sinceramente creo que debería hacerlo cuando antes.
Por otro lado, nosotros que exigimos dignidad a ese hombre ¿qué ofrecemos a cambio?
Permitidme que os sugiera IMAGINACIÓN.
No vamos a otorgarle más respeto que el que deseamos para nosotros.
No vamos a otorgarle más consideración que la que exigimos para los nuestros.
Pero obviamente tampoco menos.
Así que os sugiero que le otorguemos el favor de la imaginación.
Imaginemos que un día de estos se levanta por la mañana pega un puñetazo en la mesa y decide presionar para que los jueces metan en la cárcel a los corruptos.
Imaginemos que un día de estos harto de ver sufrir a su pueblo pone patas arriba el sistema político español, obliga a marcharse a los corruptos y fuerza una re edición de la constitución.
Imaginemos que realmente trae intención y fuerzas para ayudar a la gente; imaginemos, en definitiva, que rechaza los agasajos de los vividores y se pone de nuestro lado.
¿Tendremos la catadura moral suficiente para valorar en su justa medida ese valor?
Esa es la respuesta que hemos de buscar en todo momento.
¿Somos capaces de corresponder a un buen acto con la misma fuerza con que respondemos a una agresión?
¿Somos capaces de concebir amigos dentro de los enemigos y favores entre los traidores?corrupción española de 1978
Son tiempos convulsos y esta situación va a ir a peor; no porque las personas que no pueden soportar esta situación entiendan la violencia como el modo de alcanzar sus objetivos sino porque los que se están aprovechando del estado actual de las cosas si son capaces de matar por conseguir la perpetuación de su estatus quo.
Es por esto que quizá, solo quizá, podríamos pensar en cambiar ciertas cosas en vez de sustituirlas de raíz.
La pregunta es si nosotros que todo lo condenamos, que todo lo juzgamos, estaremos a la altura de ser reyes de nuestro reino y conceder esa gracia cuando llegue el momento.
Tenemos mucho que demostrar y a día de hoy, la República no es más cercana a la honradez de lo que pueda ser el fascismo de Franco, el fascismo de Rajoy, el fascismo de Zapatero o la monarquía de Juan Carlos I.

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