CARMENA, PRUEBA DE FUEGO


Veo a una mujer que sonríe con la firmeza del conocimiento;  una mujer que actúa con el respaldo incondicional de sus convicciones.
imageVeo el miedo en los rostros graníticos cada vez que ella mueve su manita en el aire marcando el compás de su música interior al tiempo que asume una tras otra las tareas de educar y disciplinar a las instituciones madrileñas.
Madrid se rendirá,  Madrid amará a Carmena, y eso será bueno.
Porque solo las personas amadas por sus vecinos tienen la entidad suficiente para mostrar la verdad objetiva y lo malo que se esconde tras las mejores intenciones.
Sí,  Carmena será amada por Madrid y ese amor pondrá en evidencia cuestiones hoy lejanas para las que no estamos preparados.
La historia nos ha dotado para vivir con lo peor de las clases políticas.
Hemos aprendido a detectar y gestionar la maldad institucional y somos capaces de discernir todo tipo de acciones y prevenciones a tomar para protegrnos contra los abusos del poder.
imageTodas las propuestas al respecto van en la dirección correcta; limitar el poder político en sus prerrogativas y en el tiempo.
Pero la cuestión a la que nos conduce esto, la pregunta del millón que debemos hacer a los nuevos protagonistas es si estas leyes pensadas para una gente indigna por naturaleza se mostrarán firmes y justas a la hora de gobernar el poder de una dirigente buena y amada por sus vecinos.
Y es que hay que verlo venir antes de que la evidencia nos pase la mano por la cara.
¿Cómo explicaremos a una    ciudadanía rendida a su alcaldesa que ella debe irse por mor a una ley creada para combatir los abusos de los corruptos?
Limitación de legislaturas para evitar que los políticos se acomoden en el puesto y coartar cualquier posibilidad de generar las nefastas redes clientelares que han arruinado España.
imageSobre el papel es perfecto, lo conseguimos,  hemos creado un método para castigar a los malos.
Pero ¿cómo es de democrático si lo aplicamos a una persona honesta y querida por sus conciudadanos
¿Quitaremos a Carmena y nos arriesgaremos a probar con otra persona?
Las leyes, como las ideas tienen carácter sumarisimo.
No atienden a excepciones, clasifican igual a los corruptos que a los honestos y establece idénticos criterios de evaluación para ambos.
Lo malo es que en ninguno de estos casos se tiene en cuenta la voluntad o los sentimientos del pueblo.
Si el pueblo ama a su alcaldesa deberá renunciar a votarla aunque esa sea su voluntad.
Carmena es el principio de un camino difícil en el que la política tendrá que empezar a considerar algo tan lejano como el alma de la ciudadanía.
Un camino bello lleno de lecciones duras.

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