RINCONES DE SOL OLVIDADO


Siempre fui un defensor de las nuevas tecnologías, abogado de oficio de los nuevos modos de hacer las cosas.
Entiendo la vida como algo volátil, cambiante.
Y como la vida, los modos, los usos y las necesidades mudan, cambian, se van y vuelven.
Comparar una vivienda de hoy, tan efímera en su concepto, tan utilitaria en su manufactura con aquellos edificios colosales es comparar dos épocas, dos tiempos, dos humanidades distintas.
rendclass1Tratar de establecer relaciones entre estos materiales de hoy, más ligeros, más modernos, más económicos con aquellos muros de espesor desmesurado no es de justicia.
Hay tantos argumentos posibles y aplicables que no terminaríamos nunca de dar vueltas y más vueltas al mismo sitio sin salir y sin avanzar.
Como dije, siempre fui defensor de las nuevas tecnologías, de los nuevos usos.
Consideraba que los albañiles, los maestros oficiales retenían un saber que no era tan tan basto y que tampoco hacían nada que no se pudiese igualar e incluso superar aplicando técnicas modernas.
Y es posible que en mi ignorancia tuviese un punto de acierto, que aquellos señores de manos enormes no fuesen a fin de cuentas ni tan artistas ni tan maestros.
Pero sospecho, que estoy cometiendo un error de ucronía imperdonable.
Estoy extrapolando los albañiles de hoy a los de entonces y es ahí donde cometo el agravio comparativo.
rendclass2Hoy los albañiles son especialistas.
Especialista ladrillero.
Especialista revocador.
Especialista enchapador.
Especialista hormigonero.
Etc…
Antes, llamabas a un albañil y se te presentaba en casa un señor bajito, maltratado; un tipo malcarado con olor a Faria, a café con coñac y “Solisombra”.
Un tipo que te tiraba la casa abajo, te demolía los cimientos y volvía a levantarla parte por parte él con sus manos y su ayudante.
Le dabas un desastre y cuando te devolvía las llaves tenías un hogar.
Y aunque sigo pensando que tampoco era para tanto, he de reconocer que los años me están cambiando el modo de ver las cosas.
Me pregunto por qué el sol entra de forma diferente en aquellas casas antiguas.
Por qué las sombras son más felices en los rincones protegidos por muros potentes.
Me pregunto por qué incluso el polvo es hermoso cuando cae atravesando los soles que barren con sus rayos las paredes a través de aquellas ventanas.
Y si el sol, el aire y el polvo son más felices en aquellas casas antiguas…
¿No me estaré equivocando?
Besos.

Diseño de Josetxo Mera.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s