CUATRO CONSEJOS SABIOS PARA CONQUISTAR LA TIERRA


Cuenta la leyenda que una civilización de allende los universos siderales se encaprichó de esta nuestra roca en el firmamento.
Quisieron este mundo para ellos, quisieron sus ríos, sus mares, sus montañas; todo, lo quisieron todo para ellos.
Preguntaron a las aves y estas no mostraron desacuerdo.
Preguntaron a los animales del mar y de los ríos; como no podía ser de otra manera, tampoco mostraron especial beligerancia hacia su llegada.
Preguntaron a los animales que corren; a los que caminan; a los que brincan por la faz de la tierra y todos, sin excepción, hicieron lo que hacen siempre; continuaron corriendo, caminando y brincando.

Y he aquí que aquellos seres se vieron bienvenidos a aquel mundo y lo amaron antes incluso de que fuera de facto suyo, lo anhelaron, lo consideraron propio y suspiraron.
Vieron que hacerse con el mundo de los hombres no iba a ser tarea fácil, no por la fuerza de aquella especie rústica, no por la natural tendencia de los humanos a la violencia extrema; ellos se habían tomado la molestia de estudiar a la humanidad, de aprender sus debilidades, de entender su tecnología.
Llegaron a la feliz conclusión de que podrían aplastarnos fácilmente, pero también se dieron cuenta de que aquellos seres iban a defenderse y que si no veían alternativa, con toda seguridad destruirían ese mundo amado antes de entregarlo.
¿Qué podían hacer?
los-portaaviones-y-buques-de-guerra-mas-temibles-del-planetaLos generales eran reacios a plantear una confrontación abierta, el planeta no sobreviviría al poder destructivo de sus armas, tampoco a la respuesta de aquellos humanos locos y todas aquellas especies que seguro les esperaban con impaciencia podían perderse para siempre.
Pensaron en enviar agentes químicos y biológicos, pero los científicos con muy buen criterio negaron esta posibilidad pues eso sería una traición hacia aquellos animales que aceptaron de buen grado su abrazo.
Concluyeron que los inocentes tampoco sobrevivirían a semejante injerencia.
¿Qué podían hacer?
Uno de aquellos seres, no era el más fuerte, tampoco era el más docto, ni siquiera era el más inteligente dibujó una sonrisa en su cara.
Todos le observaron con gesto contrariado ¿cómo tolerar una burla en un momento de tanta desazón?
“Tengo una idea” dijo, sin poder apagar esa molesta sonrisa de su boca.
“Tengo una idea” insistió.
Ni una palabra, ni el vuelo de una mosca alienígena se escuchaba.
“Enviadme a mi solo y conquistaré ese mundo para nuestra especie en pocos amaneceres”.
Los generales se burlaron de su cuerpo insignificante; los científicos se regodearon de su escasa preparación, los pensadores se mofaron de su corto intelecto; pero insistió.
“Enviadme solo, ahora y en pocos soles ese mundo será nuestro”.
Los generales entendieron que aquel elemento inútil era una pérdida estratégica que podían asumir, los científicos cuantificaron el fracaso como insignificante y los filósofos simplemente se encogieron de hombros.
Poco después, un ser no muy fuerte; no muy listo y no muy preparado llegaba de otro mundo a este y despertaba en el interior de una nave elipsoidal de aspecto metálico que tomaba tierra frente al edificio de las Naciones Unidas sin que nadie pudiese hacer nada por evitarlo.
En pocas horas un despliegue militar de varios círculos concéntricos encañonaba con toda suerte de armamentos a la nave del extraterrestre.
La puerta de la nave se abre y aquel humanoide anodino desciende con paso firme, las manos en alto y una enorme sonrisa en sus labios.
dsc_1993Caminó hasta el puesto de mando y tendió la mano a un soldado con aspecto de ser el que mandaba en todo aquel arsenal andante.
“Saludos, vengo en son de paz ¿con quién tengo que hablar para estrechar lazos de amistad?
El jefe militar seguido de sus soldados de más confianza rodearon al alienígena y le condujeron directo al interior de aquel enorme edificio.
Minutos después, la humanidad entera era testigo de las primeras palabras que iba a recibir su mundo de un ser de allende las estrellas.
“Saludos terrícolas, ha sido un largo viaje, pero no ha sido en vano.
Vengo de lejos, muy lejos; vengo de un mundo ubicado en el lado opuesto de la galaxia y quiero ofrecer a su civilización un saludo, un abrazo y mis respetos”.
Poco a poco aquellos humanos aguerridos se fueron relajando, tomaron confianza y el viajero inspiró, espiró, suspiró y en definitiva… respiró.
“En los próximos días compartiré con vosotros tecnologías e ideas que harán que la humanidad, por fin sea libre y avance hacia nuevos horizontes tecnológicos, filosóficos y evolutivos”.
Aplausos, saludos, fotos, más fotos, más aplausos…
Los humanos trataron de convencer a aquel viajero esmirriado para que se quedase, insistieron, más el supo engañarles con la excusa de que no estaba adaptado a su atmósfera ni a sus gérmenes y que precisaba de una pequeña rehabilitación a bordo de su nave en la cara oculta de la luna.
Los humanos tragaron y el tonto de la nave nodriza se retiró a una distancia prudencial seguido por la mirada atenta de satélites, aviones, estaciónes espaciales y cualquier dispositivo con la más mínima capacidad de tomar una imágen de las evoluciones del visitante.
Una vez a salvo, establece conexión y habla.
“Estoy muy feliz por el recibimiento amistoso de mis hermanos terrícolas, es por eso que voy a empezar a cumplir mi promesa desde este preciso instante.
Pero antes y como parte de este intercambio entre culturas, quiero darles cuatro consejos sabios”.
Primer consejo sabio:
“He llegado a vuestro mundo y me he encontrado con que me recibían hombres armados, máquinas de matar, dispositivos de destrucción que os ponen en peligro y que ponen en peligro al planeta entero.
Es de vital importancia que esas cosas que vosotros llamáis armas, esos objetos terribles, desaparezcan de la Tierra.
Yo os entregaré la tecnología necesaria para garantizar la seguridad de los hombres y la paz eterna para su especie.
dineroLos habitantes del mundo clamaron de alegría, saltaron, cantaron, se abrazaron.
Todos recibieron la noticia con esperanza, con ilusión…
Bueno, todos no.
Los hombres de armas, los militares, los terroristas, los policías, los asesinos, todos los hombres de armas, de repente dejaron de ser enemigos y se hermanaron contra el resto del mundo, contra una humanidad harta de su violencia.
No iban a permitir que sus poderes les fuesen arrebatados así y los ciudadanos ante una esperanza cierta no iban a permitir que una vez más el instinto asesino de las gentes de armas les impusiese por la fuerza y por el miedo seguir viviendo con ese dolor.
Se lanzaron los unos contra los otros.
Por cada hombre de armas que caía en los enfrentamientos, miles de ciudadanos perecían.
Fue una masacre en la que sólo la fuerza de la matemática se impuso.
Una población diezmada aniquiló a todos y cada uno de los hombres de armas en pocas semanas, recogieron los muertos, limpiaron los campos de batalla y fueron libres.
Entonces desde aquella nave posada en el lado oculto de la luna, el visitante habló de nuevo.
“Ahora sois gentes de paz y eso es bueno, pero he visto a hombres de rodillas en los campos de batalla orando con la mirada perdida en el cielo.
He tenido tiempo de comprender vuestras creencias, vuestras religiones y he visto que unos hombres poderosos os han estado engañando, os han convertido en culpables por delitos de felicidad, por cualquier motivo, en reos de vuestra condición humana.
Hombres que dicen hablar en nombre de divinidades os han dividido, os han convertido en enemigos y os han empujado a mataros entre vosotros.
Por eso os doy mi segundo consejo sabio:
Hay que terminar con esa locura.
La humanidad encontró aquellas palabras como realmente sabias, cargadas de razón y ciertas.
La Brecha entre Ricos y Pobres 009Hordas enloquecidas se lanzaron contra los templos, colúmnas de fuego y humo se elevaban al cielo para goce y disfrute de aquellos dioses que no iban a recibir nunca más horación alguna.
Las gentes de fe se defendieron, como no podía ser de otra manera, de repente sus dioses tuvieron un único nombre, sus dogmas fueron iguales y se armaron; murieron y mataron sin recordar un solo instante el nombre de su fe.
Mataron y murieron en defensa de aquel poder magnífico que ostentaron a lo largo de la historia.
Poder económico, poder dogmático, poder de miedo y pecado ¿cómo no defender las cruces de oro, los templos de piedra, el derecho de pernada sobre mujeres y niños? ¿cómo?
Por cada hombre de fe que murió, cayeron cientos de ciudadanos; una vez más fueron las matemáticas las que decidieron el resultado.
Pocos días después, no había templo ni recuerdo de la fe de los hombres.
Unos pocos días más y los mártires desaparecieron de nuevo de los campos de batalla.
Era el momento perfecto para recibir un nuevo mensaje del humanoide.
“Os he visto luchar por lo que consideráis justo, más he visto también que unos pocos no han peleado.
He visto como vuestros dirigentes, grandes empresarios, políticos… se repartían las tierras regadas de sangre, he visto como se aprovechaban de vuestros sacrificios sin demostrar el valor necesario para enfrentar la realidad.
Es por eso que os voy a dar mi tercer consejo sabio:
Esos hombres terribles, los que hacen las guerras, los que se aprovechan de la muerte de sus semejantes, solo rinden pleitesía a ese objeto abstracto que llamáis “dinero”.
Ni esos hombres envilecidos ni ese material indigno tienen lugar en un mundo avanzado como el que queremos construír.
Es por eso que deben desaparecer.
Ríos de sangre volvieron a teñir de rojo los mares.
Aquellos poderosos, las oligarquías que habían sometido por la fuerza de las armas la voluntad de toda la humanidad, se vieron solos y fueron presa fácil para una humanidad podrida de furia y rencor.
Se defendieron, de repente las izquierdas y las derechas ocuparon un mismo lugar; los extremos se acercaron y fueron uno contra el resto, contra la mayoría, contra todos.
el-informe-que-revela-como-sera-la-iii-guerra-mundial-y-cual-sera-su-zona-grisLos oligarcas lanzaron máquinas y todo lo que tuvieron en sus manos contra la población.
Por cada poderoso muerto cayeron decenas de ciudadanos, pero los números, una vez más impusieron su ley.
Pronto desaparecieron los tiranos, los corruptos, los genocidas; todos fueron uno en la desgracia y mataron codo con codo, pero el empuje de la esperanza era demasiado.
Sus mansiones, sus empresas, sus posesiones; todo se convirtió en cenizas y de ellos ya no quedaba ni el recuerdo.
Por fin el extraterrestre se comuncó con aquella humanidad libre.
“Ahora sois libres, vuestros cuerpos, vuestras mentes y vuestras almas son libres para decidir el camino a tomar.
Es por eso que os voy a dar el cuarto y último consejo sabio:
He visto como este mundo se agota, os multiplicáis sin control, consumís sin medida, devoráis las plantas antes de grminar, las manipuláis para que crezcan más altas, más rápido y con eso las habéis hecho estériles.
Vacías de vida como a vuestros ganados.
Sois demasiados para la capacidad proveedora de este maravilloso planeta y eso debe cambiar”
Pocos días después, un humanoida sonriente descansaba sentado sobre la hierba fresca.
Observaba la marea de naves con forma de plato metálico que tomaba tierra en un mundo sembrado de cadáveres.
De sus vientres plateados salían máquinas que lo limpiaban de todo rastro de humanidad y lo hacían suyo…
Para siempre.

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